Aquí
Amanece,
un
pequeño
lugar
para
los
grandes
Compartir
con
pares,
una
buena
idea,
y la
mejor
manera
de
seguir
adelante.
Está
científicamente
comprobado:
cada
vez
vivimos
más,
pero
social
y
económicamente,
los
65 ó
70
años
marcan
la
hora
del
retiro
laboral,
¿y
después,
qué?
Nuestros
mayores,
todavía
llenos
de
vida,
proyectos
y
ganas
de
hacer,
necesitan
buscar
espacios
donde
poder
poner
en
práctica
ese
entusiasmo.
Y
los
encuentran.
Aquí
Amanece,
es
uno
de
esos
lugares
donde
los
grandes
comparten
ratos
de
su
vida
con
sus
pares,
haciendo
alguna
actividad,
o
simplemente
tomando
el
té,
y
encuentran
en
esto,
la
mejor
excusa
para
seguir
adelante
y no
dejarse
abatir
por
el
paso
del
tiempo
y
sus
“achaques”.
Amor
del
Carmen
Spinelli,
presidenta
de
la
institución
fundada
hace
ya
11
años,
recuerda
junto
a
Angelita
Schroeder,
vice-presidenta,
que
“empezamos
con
un
grupo
de
vecinos
a
los
que
les
contamos
nuestras
intenciones.
Hubo
mucho
trabajo
hasta
que
esto
empezó
a
andar,
pero
hoy
estamos
contentas
y
satisfechas
de
nuestra
labor
que
se
fue
acrecentando,
año
a
año,
así
como
las
actividades
que
ofrecemos”.
Actividades
para
todos
los
gustos
En
Aquí
Amanece
se
brindan
clases
de
yoga,
tejido,
tango,
se
ofrecen
sesiones
particulares
de
psicología
los
martes
y
terapia
grupal,
se
acaba
de
inaugurar
un
taller
literario
y
los
jueves
hay
reunión
para
los
que
deseen
participar
o
compartir
la
mesa
del
té.
El
centro
cuenta,
además,
con
un
servicio
de
cosmetología,
peluquería
y
pedicuría.
¡Y
hasta
con
un
coro
que
va
por
su
segundo
año!
Todo
con
aranceles
sociales,
por
supuesto.
Unos
50
miembros
lo
visitan
permanentemente,
y
hay
quienes
lo
hacen
en
forma
ocasional,
con
motivo
de
alguna
actividad
particular
como
puede
ser
el
juntarse
a
ver
alguna
que
otra
película
con
posterior
cine-debate
o
realizar
una
excusión
durante
el
día
ó de
mayor
duración
–suelen
viajar
a
distintos
lugares
del
interior
del
país-.
También,
cada
mes
o
dos
meses,
festejan
los
cumpleaños
con
un
almuerzo,
y
comparten
con
alegría
el
hecho
de
apagar
una
velita
más
sobre
la
torta.
Y
hasta
se
hacen
el
tiempo
para
ser
solidarios:
desde
hace
7
años,
apadrinan
a un
jardín
de
infantes
ubicado
en
una
zona
rural
cercana
a la
localidad
bonaerense
de
Mercedes.
“Año
a
año
fuimos
llevando
donaciones
de
nuestros
socios
y
amigos.
Juguetes,
alimentos,
ropa
y
golosinas.
Además,
en
el
mes
de
julio
incursionamos
en
el
Hospital
Materno
Infantil
de
San
Isidro.
Colaboramos
con
los
bebés,
los
niños
y
sus
mamás.
Para
ellos,
en
el
mes
de
Navidad,
estamos
juntando
juguetes
y
ropa”,
cuenta
Amor
con
entusiasmo.
Todas,
y
cada
una,
resultan
excusas
válidas
para
pasarla
bien,
y
sentirse
vivos,
que
no
es
poca
cosa.
“Estar
con
pares
es
importantísimo,
porque
tenemos
el
mismo
idioma,
hablamos
de
cosas
comunes,
sufrimos
y
nos
alegramos
con
lo
mismo.
Estar
juntos,
nos
ayuda
a
todos.
No
nos
olvidemos
que
en
este
momento
estamos
viviendo
una
crisis,
no
solamente
económica,
sino
de
valores,
desintegración
de
la
sociedad
y la
familia.
Nosotros
encontramos
en
esto,
una
manera
de
mostrar
a
nuestros
hijos
y
nietos,
que
todo
lo
que
sea
respeto,
dignidad,
moral,
es
un
baluarte
que
traemos
desde
la
cuna
y
quizás
hoy
podemos
enseñar
a
ellos”,
reflexiona
Angelita.
Laura
Zavoyovski.