Domingo de Acassuso, el fundador
El protagonista fundamental de la creación de San Isidro.
Nació el 22 de abril de 1658 en el Pueblo de Zalla, situado en un valle que atraviesa el Río Cadagua en la parte sudeste de las Encartaciones de Vizcaya, cerca de la Villa de Valmaceda, fueron sus padres Domingo de Acassuso y María de los Terreros, todos vecinos del Pueblo de Zalla.
La historia rioplatense de Domingo de Acassuso, se inicia cuando el 21 de febrero de 1681 llegó al Puerto de Buenos Aires como simple soldado de las compañías de infantes enviados a estos dominios hispánicos ante la constante expansión portuguesa. Acassuso, tiempo después abandona la milicia para dedicarse al comercio con una casa de negocio a pocos metros de la Plaza Mayor, en la actual calle San Martín, entre Rivadavia y Bartolomé Mitre, frente a la Catedral Metropolitana. Su actividad comercial consistió en la venta de comestibles, géneros, herramientas de trabajo, velas de sebo, cerraduras, clavos, etc. La historia menciona, también, que incursionó en el tráfico de esclavos.
Su intensa actividad comercial no le impidió ejercer honrosos cargos en la administración colonial. En 1712 asumió la función de tesorero de las Reales Cajas. Contador de las mismas en 1721, recaudador de la limosna de la Bula de la Santa Cruzada en 1722, Alcalde de segundo voto durante los años 1715, 1716 y 1721.
Se convirtió en un hombre de fortuna, circunstancia que lo puso en condiciones de levantar una capilla en los pagos de la costa, alejados de Buenos Aires y fundar una Capellanía puesta bajo la advocación de San Isidro Labrador, Santo tutelar de su familia, en el pueblo de Zóquita, lugar cercano a Zalla, que también tenía una Capilla dedicada a venerar al Santo Labriego. Es así que el 14 de octubre de 1706 rubricó la escritura de Fundación de la Capilla y Capellanía de San Isidro Labrador, lo que dio origen al nombre que hoy lleva el Partido.
Acassuso falleció en Buenos Aires el 8 de febrero de 1727, a consecuencia de un fatal accidente mientras inspeccionaba la obra de construcción de la Iglesia de San Nicolás de Bari, que también se debe a su generosidad.
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