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Astrología
Notas Especiales Signos del zodíaco

PAREJA – COMPLEMENTO
EL DESAFÍO DE SER, CON OTRO

La pregunta que me hacen generalmente es: “tengo problemas de pareja,  ¿cuál es el signo ideal, para mí?” y sino “¿cómo se llevan tal y tal?” o “¿qué signo me conviene para tener una buena pareja”? 

Me resisto a contestar esta pregunta, dado que la contestación convencional de “tal se lleva bien con cual”, aleja a la Astrología de su esencia. No hay fórmulas. El conocimiento astrológico, nos habla de totalidades. Al ser un lenguaje sagrado, que se maneja con el hemisferio derecho, se expresa de manera total.

Al decir que un signo, se lleva bien con otro o no, estamos desconociendo la multiplicidad de facetas que tiene un ser. El asomarnos a esa multiplicidad, nos dará la oportunidad de conectarnos con su maravilla.

Pareja, proviene de pares; corresponde a dos seres que tienen los mismos derechos y que se unen para compartir la vida, las diversiones, el hogar, algunos bienes, las responsabilidades que competen a lo relativo a su unión, el sexo y los hijos, y también los problemas, dificultades e incertidumbres. En las demás cosas, que son propias de cada uno, deberían tener libertad para seguirlas haciendo, con el beneplácito o no, del otro. En lo que es personal, cada uno debería poder tomar sus propias decisiones, desde un lugar de libertad y confianza.  Hablo siempre de todo aquello que esté en orden con la ley. La Ley Cósmica, por supuesto.

Es nuestra principal responsabilidad y fidelidad. Los seres humanos, hombres y mujeres, debemos poner en primer lugar a la pareja, que es nuestra gran elección, y desde ahí compartir la ayuda y provisión a los hijos. Esos seres que nos eligen para “encarnar”. Tomar carne. Pues es la única manera en que el alma puede acceder a vivir en este planeta, que es, por ahora, de tercera dimensión y que está “en el tránsito” a cuarta y quinta.

La palabra fidelidad, tan requerida, nombrada y vapuleada con respecto a la pareja, proviene de “fides”, que significa fe. Fe en mí, por supuesto, en mi elección, a la que llegué, luego de mirar largamente a los ojos, a la persona elegida. Y esto no es por romanticismo. Los ojos no mienten, los ojos expresan desde el interior. Los ojos dicen lo que las palabras no.

Hemos perdido el contacto esencial con la mirada.

La mirada expresa lo mejor y lo peor nuestro, y como vivimos mostrando la máscara del “ser perfecto”, según requerimiento del sistema que ya está adentro nuestro, y sabemos que tenemos todo tipo de sentimientos negativos y positivos… pero muy tapados,  rehuímos  la mirada, pues los primeros en no creer en lo que expresamos somos nosotros. Sin darnos cuenta, por supuesto, que no somos lo que decimos, sino lo que emanamos.

En realidad “la pareja” es una conquista. Si partimos de la base que todo es energía, cuando alguien nos atrae, es desde algún lugar que en nosotros vibra. Y deberemos descubrirlo. Sentirlo. Y dejar de perseguir las imágenes ideales, que generalmente, responden a la vanidad, madre de todos nuestros desencuentros internos, o de  la cabeza, alimentada por nuestra memoria celular, en la cual se hallan las voces de nuestros ancestros.

Esta vibración puede corresponder a que ese ser cumple con las expectativas de lo que yo quiero, si tengo bastante conocimiento de mi y emano desde mi centro interno, o responde a la memoria celular en mí, por lo tanto puedo llegar a repetir historias mías o de alguno de mis antepasados, pues no hice el trabajo de hacer el cambio (de hacer elecciones sin miedo, sin culpa y sin que sea lo que se espera de mi) o puede ser un encuentro de otras vidas, y hay algo para resolver, terminar, continuar o devolverse. Cualquiera sea el motivo, si la atracción está, lo que me queda es ver cómo me complemento con esa persona.

La primer pregunta debería ser ¿para qué atraje esta persona a mi vida? … y si se repite la relación, o el signo, o la situación, la pregunta debería ser ¿qué cambio debo hacer en mí, para dejar de atraer estas situaciones, o personas? Cuando me  convenzo  que el único cambio que puedo hacer es en mí, dejando de exigírselo a  él o a ella, automáticamente la relación cambia. Si me sigue agradando o no, también es mi decisión.

Uno de los análisis más importantes es observar su escala de valores que puede ser parecida, igual u opuesta a la nuestra. Y pensar que va a seguir siendo así, salvo que decida cambiar. Por lo tanto, aceptar a ese ser con todo lo bueno y lo no tan bueno, será uno de los primeros y más importantes velos a descorrer. Y también ser aceptados desde ese mismo lugar. Esto conlleva inexorablemente a la libertad de expresarme como realmente soy, con otro.

… y así podemos ir caminando juntos por la vida, cada uno con su maravilla, compartiendo, dando y recibiendo y comprendiendo, por lo tanto aceptando y reconociendo “quien soy” y “a quien” tengo al lado, porque nos elegimos.

Y de esta manera, calladamente, le estoy diciendo: Yo te reconozco, te elegí para compartir momentos en mi vida, te veo tal cual sos, te acepto, te valoro y te necesito así, igual (porque tenés todo lo que yo tengo) y diferente a mi (porque se da de otra forma).

Entonces, reverenciamos al Universo en el otro. Y ahí… nos complementamos.

Los presentes tránsitos planetarios, nos llevan a redimensionar nuestra visión de pareja, para dar lugar a lo que la tradición astrológica resalta además: el complemento y desde ahí,  la consecución de la pareja sagrada.

Hasta el próximo encuentro, Almas.

María Ester Abal Vella 
www.mariaesterabalvella.com.ar



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