SOCIEDAD ADICTIVA
Vivimos inmersos en una sociedad de valores cambiados, en donde hay que parecer en lugar de ser. La imagen lo es todo, reza un conocido slogan publicitario, una imagen que hay que cuidar a cualquier precio. Este modelo que se nos presenta no es cuestionado, no nos damos cuenta de que es un modelo ideal, imposible de alcanzar. Pero la presión es tan grande que trabajamos incansablemente para lograr “esa” imagen, en la ilusión de que podemos llegar a ser perfectos de acuerdo con el modelo. La palabra clave es la ilusión, porque llegamos a creer que podemos, más allá de nuestros límites como personas. Todos tenemos la obligación de ser jóvenes, flacos, exitosos, y si no lo somos no valemos lo suficiente.
Vivimos bombardeados a través de los medios masivos de comunicación y otras formas de nuestra cultura, que nos dicen cuanto tenemos que pesar, a que cirujano plástico hay que consultar, y cuales son las diez claves del éxito.
Como resulta tan poco probable que estemos dentro de ese rango, la insatisfacción nos vuelve muy vulnerables a necesitar de un alterador del estado de ánimo para poder sobrellevar este sentimiento de frustración.
(Se denomina alterador del estado de ánimo a cualquier sustancia, actividad, o persona, que se consume en la ilusión de sentirse mejor).
Y esto no es diferente para las personas adictas a personas. Aquí la imagen de presentarnos “felices” para conservar una relación, es muy importante ya que parece ser que no somos dignos hasta que alguien nos ama. La sociedad nos empuja a permanecer en una relación a cualquier precio o a ir cabalgando de una mala relación en otra, porque si uno está solo “por algo será”. Este concepto está reforzado por los guiones cinematográficos, la letras de los boleros, los teleteatros, y otras literaturas.
Las adicciones como hacer dieta, correr, trabajar en exceso, consumir alcohol, cocaína o personas , en realidad representan esfuerzos para lograr volvernos dignos de atención, nos hacer creer que somos perfectos o que podemos alcanzar la perfección del modelo.
Vayamos tomando nota de los dobles mensajes, mientras se hacen campañas contra la alcohol y los cigarrillos, las publicidades de estos productos generalmente están asociadas a la juventud, la diversión, la “ganancia”, es el arreglo rápido para los malestares del estrés, o para conseguir una buena compañía. ¡Y cómo nos incitan a comprar cosas que es realidad no necesitamos! Las liquidaciones se presentan con carteles luminosos, los famosos anuncios televisivos "llame ya!”, ¡compre ahora, es su oportunidad!, anunciando artículos de muy baja calidad, a veces a precios no del todo razonables. Ante semejante estímulo , ¿cómo puede controlarse un comprador compulsivo?.
Por otra parte, desde hace un tiempo la propaganda de remedios varios, ha crecido en forma alarmante en Argentina: jarabes para la tos, pastillas para dormir, analgésicos de todo tipo, para el dolor de cabeza y las contracturas provocados por el estrés. Todo para la felicidad total.
¡No deje de fumar! para esa tos molesta, tome JARABE NICOTINOL”, bien podría ser un anunciante de un programa televisivo sobre la salud de la población.
Estamos a toda hora recibiendo mensajes adictivos, o que tienen relación con las adicciones.
Se fomenta la negación, la omnipotencia, el arreglo rápido, la individualidad, el autoritarismo y el poder sobre el otro. Nos incitan al éxito material, y se han convertido los medios en fines en sí mismos.
Esta es una sociedad que nos hace a todos impotentes, al mismo tiempo que nos alienta para que ilusionemos que estamos en “control” y que podemos acceder a ese hombre perfecto.
BIBLIOGRAFIA:
Querer no es poder”, Arnold M. Washton - Donna Boundy