¿QUÉ ES EL APEGO?
El apego es esa característica tan propia de los adictos a personas que nos hace quedarnos “pegados” en todas nuestras relaciones. Sin el apego nuestras vidas no tienen sentido. Vivimos por y para esa o esas personas que son nuestra sustancia adictiva.
Sentimos una especie de imán que nos atrae y no podemos despegarnos. Toda la energía está puesta al servicio del otro. Nos volvemos emocionalmente dependientes de las personas que nos rodean y nos convertimos en “rescatadores” o “facilitadores” en relación a las necesidades de los demás.
El mayor problema del apego es la obsesión. Cuando estamos obsesionados por algo o por alguien no podemos pensar en otra cosa, no se puede hablar de otra cosa. Una y otra vez el tema viene a nuestra mente, repitiendo en nuestras cabezas un diálogo de locos, que nos atormenta. No hay nada que nos pueda distraer de esta preocupación, nada que nos digan. Nos da miedo dejar de pensar en “eso”, porque si lo pienso “lo estoy controlando”.
La obsesión es la ilusión del control.
No me llama… dijo que me llamaría a las ocho… ¿qué hora es?…
¿se paró el reloj?…no…ya va a llamar… ¿llamará?… si dijo que llamaría, va a llamar… a no ser que se haya encontrado con esa… está mujer lo persigue y el no puede decir que no… en realidad puede que la prefiera a ella, no tiene los mambos que yo tengo, pero el tiene que darse cuenta de todo lo que estoy haciendo por él. ¿porqué no le pide a ella que le lleve el traje a la tintorería?… seguro que llama… el otro día me dijo claramente que me quería… no va a dejar de quererme de un día apara el otro… a no ser que esa haya aparecido en su oficina… pero no es posible porque los miércoles tiene reunión en el banco y no está…¿y si lo llamó yo?…¿pero que le digo?… bah, lo llamo y listo, total si me dice algo…no, mejor no lo llamo…
Este es un ejemplo de pensamientos inútiles que nos paralizan. Sentimos que debemos hacer algo, no sabemos exactamente qué, pero debemos hacerlo y pronto, porque la ansiedad nos abruma. La ansiedad no nos permite relajarnos, pensar con claridad y actuar. Sentimos que lo único que debemos hacer es pensar en “eso”, en la ilusión de que pensando aliviaremos nuestra ansiedad. Pero es sólo ilusión.
El pensamiento obsesivo nos perturba y casi vuelve locos a la gente que nos rodea. El problema es que sentimos que si queremos a alguien debemos preocuparnos por él. Es nuestra manera de hacer saber que amamos, es la manera en que nos sentimos seguros de que nuestro amor va a ser correspondido. Suponemos que no tenemos otra alternativa. El objeto amoroso lo merece, merece que dejemos todo, que no podamos concentrarnos para ver televisión, leer un libro o dar un paseo. El otro necesita que lo miremos, que lo ayudemos, que pensemos sin parar en su problema, que reacciones siempre de esta manera obsesiva. Porque en definitiva nos importa demasiado como para no vivir pendiente de lo que le pasa. Tenemos que vivir apegados.
Melody Beattie nos pregunta: ¿Quién dice que tenemos que hacerlo?.
Su respuesta es: Tengo buenas noticias. NO TENEMOS QUE HACERLO ASÍ.
Existe una forma mejor. Se llama DESAPEGO.