Crónicas de Narnia: Todo comienza en la Segunda Guerra Mundial, cuatro niños van a la casa de su profesor, investigan su contenido, cada mueble, todo; y..., así como así, descubren un ropero, uno de ellos, una pequeña, se introduce en él y comienza a caminar dentro de un impensado paisaje. Allí se encuentra con un personaje bastante extraño, que le cuenta que ha llegado a Narnia y que los estaban esperando; tras tomar el té con su nuevo amigo la niña decide regresar a la casa, creyendo que sus hermanos estarían preocupados por ella; pero al volver nadie había notado su ausencia porque el tiempo en Narnia es diferente al tiempo real. Cuando les cuenta a sus hermanos sobre Narnia, ninguno le cree. Pero deciden averiguarlo por su propia cuenta. Y así entran a Narnia. Esta es una saga maravillosa, rica en fantasías y emociones, consta de 7 libros y cada uno de ellos es una entrada distinta al ropero.
El secreto del andén 13: Cada 9 años se abre el andén, éste deja que los seres del mundo mágico, fantasmas, hadas, y demás, entren a nuestro mundo. Los reyes habían tenido un niño, lo cuidaban 2 hermanas, cuando se abrió el portal ellas salieron accidentalmente con el niño y en un descuido una mujer deseosa de concebir un hijo, lo robó. Los reyes desesperados no tenían consuelo y sabían que debían esperar 9 años para ir a buscarlo, mientras tanto debían pensar quién iría a rescatarlo. Pasados los 9 años, llegan unos seres muy competentes y graciosos buscando al príncipe, pero descubren que él es un niño mal criado y no le interesa ir a ningún lado. Pero también aparece otro niño, hijo de la empleada de la casa, quien compartirá todas las aventuras con ellos y dará un final desconcertante a la historia.
“Harry Potter”, desató un huracán de historias nuevas, pero antes también había historias maravillosas como “Las crónicas de Narnia”, una historia sencilla con una escritura muy fácil. Siempre es agradable imaginar, fantasear y volar un poco, por eso considero que estos libros son especiales, además sus formatos son muy adecuados, pequeños y manuables, lo que completa a tentación de disfrutarlos.
Toc Toc, el golpear a una puerta.
Chuc Chuc Chuc, el ruido del tren
Riiiiiiiiiing, el ruido de un timbre