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ALERTA: AGUAS EN PELIGRO
Tal parece que el griego Anaximandro, allá por el año 546 a.C., no se equivocaba cuando sostenía que la única sustancia primordial y creadora de vida era el agua. Claro que por aquél entonces ésta difería mucho de lo que es en nuestros días; seguramente el filósofo no opinaría lo mismo si observara el estado en que se encuentran hoy varios de nuestros ríos, lagos y lagunas. El agua se ha consolidado como medio indispensable para cualquier alternativa de futuro. No existe actividad humana: económica, industrial, social o política que pueda prescindir de este vital recurso. Su esencialidad para la vida y su multiplicidad de funciones, generan grandes conflictos entre diversos sectores e intereses de la sociedad. Sin embargo las inundaciones, las sequías, la pobreza, la contaminación, el tratamiento inadecuado de los desechos y la insuficiencia de infraestructuras para una adecuada desinfección de la misma, plantean serias amenazas a la salud pública y al crecimiento económico y social de los países en vías de desarrollo.
Se deben diferenciar dos tipos de contaminación acuática: la natural, originada por restos de animales y vegetales o bien por minerales y sustancias que se disuelven cuando los cuerpos de agua atraviesan diferentes terrenos, y por otro lado una artificial; que va apareciendo a medida que el hombre comienza a interactuar con el medio ambiente.
La cuarta parte de la población mundial no tiene acceso al agua potable. Más de la mitad de la humanidad carece de un saneamiento adecuado para la misma. La mala calidad de está, la falta de higiene y la contaminación ambiental figuran entre las principales causas de epidemias, enfermedades intestinales y muerte.
La intoxicación por el consumo de aguas contaminadas con arsénico provoca alteraciones cardíacas y vasculares, alteraciones neurológicas, lesiones hepáticas y renales, repercusiones en el aparato respiratorio y lesiones cutáneas que avanzan progresivamente.
Argentina se encuentra entre los países afectados, ya que las napas de los suelos de las regiones centrales están contaminadas por arsénico, debido a diferentes movimientos geológicos. Además, aunque en mucho menor escala, existen aguas infectadas por el desecho de residuos industriales en algunos ríos.
El ciclo natural del agua tiene una gran capacidad de purificación, pero esta misma facilidad de regeneración, y su “aparente abundancia”, hace que sea el vertedero habitual en el que arrojamos, de manera inconciente o no, los residuos producidos por nuestras actividades. Pesticidas, desechos químicos, metales pesados, residuos radiactivos. Muchas aguas están contaminadas hasta el punto de hacerlas peligrosas para la salud humana.
Por eso es necesario actuar e informarse apropiadamente antes de contaminar este preciado recurso, y para ello cada uno debe hacerse responsable de los desechos que genere y encargarse de su tratamiento. Desarrollo y medio ambiente limpio deberían ser sinónimos. Los industriales tienen que concientizarse en incluir el costo del tratamiento de sus efluentes (sólidos, líquidos y emisiones gaseosas) a la hora de realizar sus inversiones, sino llegará el día en que dejemos de asociar la palabra vida con el agua..., sino llegará el día en que las páginas escritas por Anaximandro sean arrancadas de los libros de filosofía.
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