Compromiso
empresario
que
apuesta
al
futuro
Ricardo
Carlstein,
residente
en
San
Isidro
y
dueño
de
Biofuels
S.A.,
se
refiere
a
los
beneficios
del
biodiesel.
¿Cómo
comenzaste
tu
empresa?
Ví
primero
el
tema
de
las
energías
renovables.
Por
ese
entonces
desarrollé
una
serie
de
diferentes
artefactos
que
hacían
uso
de
la
energía
solar
para
calentar
fluidos
o
aire,
u
otros
que
usaban
energía
eólica
para
generar
electricidad.
Me
puse
a
trabajar
en
el
tema
del
biodiesel
como
un
combustible
que
yo
entendía
como
el
combustible
renovable
del
futuro,
porque
el
motor
diesel
es
mucho
más
eficiente
que
el
motor
a
gasolina,
y
mucho
mas
todavía
que
el
motor
a
alcohol.
¿Por
qué
te
dedicaste
a
las
energías
renovables?
Porque
en
ese
momento
estaba
llevando
a
acabo
un
programa
de
agroforestación
en
una
propiedad
que
tengo
en
Uruguay,
y
pensé
que
era
un
complemento
interesante.
Lo
hice
más
que
todo
porque
a mi
me
interesan
las
cosas
a
futuro;
No
me
interesan
las
cosas
a
presente
y
mucho
menos
a
pasado.
Hay
mucha
gente
que
dice
que
se
aprende
de
los
errores
del
pasado.
Yo
creo
que
se
aprende
mucho
más
de
los
errores
del
futuro.
Los
errores
del
pasado
lo
único
que
muestran
es
un
pasado
ya
conocido,
mientras
que
los
del
futuro
hay
descubrirlos
para
encontrar
los
nuevos
caminos,
aún
por
recorrer.
Uno
de
esos
errores
del
pasado
es
la
contaminación.
¿Crees
que
un
avance
hacia
la
solución
puede
ser
el
biodiesel?
El
biodiesel
tiene
emisiones
menos
nocivas
que
el
diesel
fósil,
pero
no
creo
que
la
solución
a
los
problemas
del
planeta
pase
por
reducir
la
contaminación,
porque
de
todas
maneras,
aunque
redujéramos
la
contaminación,
seguiríamos
teniendo
un
problema
serio:
La
falta
de
oxígeno.
Se
habla
mucho
del
efecto
invernadero,
de
que
generamos
enormes
cantidades
de
dióxido
de
carbono
que
se
almacena,
por
decirlo
así,
en
la
parte
superior
de
la
atmósfera,
una
especie
de
carcaza
que
no
permite
que
los
rayos
solares
escapen,
elevando
así
las
temperaturas
promedio
de
la
tierra.
Por
eso
se
habla
de
desastres
como
el
derretimiento
de
los
casquetes
polares,
el
crecimiento
del
nivel
de
las
aguas,
las
ciudades
que
se
van
a
inundar,
y
todo
lo
demás.
Considero
que
de
lo
que
estamos
hablando
ahí
son
de
las
consecuencias,
no
de
los
verdaderos
problemas.
Lo
cierto
es
que
nosotros,
cada
vez
que
almacenamos
una
tonelada
de
dióxido
de
carbono
en
la
atmósfera,
estamos
almacenando
740
Kg.
de
oxígeno.
El
verdadero
problema
que
tenemos
no
es
la
acumulación
de
dióxido
de
carbono
en
la
atmósfera
sino
la
acumulación
de
oxígeno.
¿Y
por
qué
es
un
problema?
bueno,
porque
básicamente
todos
los
seres
vivos
necesitan
oxígeno
de
una
forma
u
otra.
La
única
fuente
de
oxígeno
que
hay
en
el
planeta
son
los
árboles.
Mucha
gente
piensa
que
las
praderas
o
los
cultivos
agrícolas
aportan
oxígeno,
pero
no
es
tan
así.
Porque
a
pesar
de
que
sí
generan
oxígeno,
también
generan
residuos,
que
son
transformados
en
materia
orgánica
mediante
el
trabajo
de
ciertas
bacterias
que
viven
en
los
suelos
y
necesitan
oxígeno.
Así
que
el
oxígeno
que
puede
llegar
a
generar
una
cosecha,
un
cultivo
de
soja
por
ejemplo,
es
casi
el
mismo
que
van
a
consumir
las
bacterias
después
para
transformar
el
residuo
de
esa
soja
en
“Humus”.
Los
únicos
que
aportan
realmente
oxígeno
son
los
árboles,
todo
lo
que
sea
materia
leñosa,
porque
acumula
el
carbono
mediante
la
"lignina"
y
células
de
ese
tipo,
y
suelta
a la
atmósfera
el
excedente
de
oxígeno
cuando
hace
la
fotosíntesis.
Si
nosotros
no
tenemos
aire,
vamos
a
haber
quemado
todo
el
oxígeno
que
hay
porque
al
final
de
cuentas,
tanto
en
un
motor
como
en
un
fuego,
se
produce
una
combustión,
en
la
que
se
quema
oxígeno
y se
genera
dióxido
de
carbono.
El
tema
es
que
estamos
perdiendo
árboles.
Desde
el
1800
al
2000
el
planeta
perdió
el
70%
de
su
cobertura
forestal
y
del
año
2000
a la
fecha
perdió
el
3,5%
del
restante.
¿Que
se
puede
hacer
para
remediar
esto?
Antes
me
preguntaste
si
el
biodiesel
era
la
solución,
y yo
no
te
respondí.
Lo
hago
ahora:
No
es
su
uso,
sino
la
reestructuración
que
significaría
el
uso
del
biodiesel,
lo
que
podría
remediar
la
situación.
Para
satisfacer
un
mercado
mundial
de
biodiesel,
se
necesitarían
producir
semillas
que
generen
aceites
para
fabricar
el
combustible.
Algunas
de
las
mejores
plantas
productoras
de
aceite
para
biodiesel
son
arbóreas.
Si
se
propusiera
un
programa
de
forestación
para
soportar
la
producción
de
biodiesel,
no
solo
se
reducirían
las
emisiones
nocivas
al
ambiente,
sino
que
esos
árboles
estarían
generando
una
mayor
cantidad
de
oxígeno
para
contrarrestar
el
aumento
de
demanda.
¿Crees
que
esto
va a
suceder?
Yo
tengo
esperanza.
Creo
que
tomará
alrededor
de 5
años
antes
de
que
se
hable
en
serio
del
biodiesel
en
el
ámbito
académico,
y
otro
tanto
para
que
se
hable
en
serio
de
implementarlo
a
escalas
importantes.
La
esperanza,
ciertamente,
es
el
combustible
de
la
acción
del
ser
humano.
Pero
para
actuar
bien
hay
que
estudiar
los
errores
pasados.
La
contaminación
y la
deforestación,
que
son
los
errores
del
pasado,
lo
son
también
del
presente.
Esteban
Wolfenson