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Rembrandt,
el moderno
artista de una época pasada.
Una semblanza de
este artista en el año en que se recuerda el 400
aniversario de su nacimiento.
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El regreso del hijo pródigo
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Considerado
uno de
los más
grandes
pintores
y
grabadores
del arte
occidental,
su
influencia
alcanzó
a
artistas
de gran
envergadura
de
épocas
posteriores.
Su
nombre
completo
fue
Rembrandt
Harmenzoon
van Rijn.
Nació en
Leiden, Holanda, el 15 de julio de 1606 y falleció en
su modesta casa de Rozengrancht, el
4 de octubre de 1669.
A pesar
de su origen humilde, era hijo de un molinero, sus
padres centraron todo su esfuerzo en brindarle una
buena educación. Es así que lo enviaron a la
universidad de su ciudad. En ella permaneció durante
un año para luego dejar sus estudios y dedicarse por
completo a la pintura.
Fue un
intérprete excepcional de la naturaleza humana y un
maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también
del dibujo y del grabado. Su obra produjo un gran
impacto en sus contemporáneos.
Durante
algunos años fue el retratista de moda destacándose en
la utilización de la técnica del claroscuro y el
empaste.
Sus
comienzos fueron con un maestro de su ciudad, para
luego irse a Amsterdan y continuar perfeccionándose
con Pieter Lastman, célebre por sus pinturas
históricas. Le llevó solamente 6 meses superar a su
tutor dominando sus técnicas e innovando con las
propias. Posteriormente regresó a su ciudad en la que
luego de un tiempo logró ser reconocido y admirado,
hecho destacable ya que contaba tan sólo con poco más
de 22 años. Simultáneamente también comenzó a tener
algunos discípulos.
En 1634
se casó con la prima de un reconocido marchand
, esto ayudó a su carrera ya que le permitió
contactarse con clientes adinerados los cuáles le
encargaban continuamente retratos. Su producción
pictórica fue muy abundante en esta época, además de
tener una gran aceptación sus cuadros de carácter
mitológico y religioso.
Mientras
que su carrera artística y pública iba en ascenso, su
vida familiar estaba marcada por la desgracia. Su
esposa muere en 1642 y solamente sobrevivió uno de los
cuatros hijos que dio a luz.
Rembrandt
continúa pintando y utiliza a su ama de llaves como
modelo para sus pinturas convirtiéndola finalmente en
su concubina.
Poseedor
de una gran fortuna comenzó a realizar gastos
ostentosos y a vivir una vida de lujo que no pudo
mantener por mucho tiempo, cayendo en la bancarrota.
La
desesperación económica lo llevó a realizar una
subasta de sus pinturas, la cual tuvo malos frutos ya
que no alcanzó a cubrir sus deudas. Sin embargo los
problemas económicos no afectaron a Rembrandt ya que
se dedicó a producir más y mejor que antes. Las
deudas, si bien tal vez disminuyeron su patrimonio
incrementaron su genio creador.
Trabajó
temas bíblicos, paisajes y retratos de gente común;
también realizó muchos autorretratos. Su obra se
caracteriza por un uso original de la luz y por su
capacidad de captar la esencia humana, como dijimos
anteriormente su técnica del claroscuro revolucionó el
modo de pintar.
Dejó como
legado alrededor de 600 cuadros y numerosos grabados.
Existen
muchos cuadros que merecen un análisis detallado pero
del que más interpretaciones se han hecho es el cuadro
que lleva por nombre: “El regreso del hijo pródigo”.
En el libro que lleva por título el mismo nombre,
escrito por Henri J. M. Nouwen, este autor da una
visión de la personalidad del artista desde el
análisis de esta obra en particular.
A
doscientos años de su nacimiento sigue iluminando,
nunca mejor usado este término, el arte pictórico.
Javier
Krause
Alvarez
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