“El Arte te convierte, tiene algo de
religión, es pura pasión”
Diego Manuel habla sobre cómo ser artista argentino y
vivir en el intento.
Diego
Manuel, platense, de 36 años, es un artista íntegro;
con todas las letras. Es egresado de la Facultad de
Bellas Artes Universidad Nacional de La Plata –UNLP- y
del Taller de Aurelio Macchi de Capital Federal, donde
terminó de perfilar su vocación y estilo propio.
En la actualidad, sus
obras se encuentran en diversas colecciones
particulares en Sudamérica, Europa, Estados Unidos, y
Hong Kong. En esta nota, cuenta sobre su arte y el
modo en que un artista se las ingenia para vivir de su
vocación en nuestro país, en los tiempos que corren.
-¿Cuándo comenzaste a
pintar?
No tengo memoria de un
día. Mi madre me enseñaba a dibujar animales desde muy
chico: a los 3 ó 4 años, quizás antes. Recuerdo muy
lejanamente dibujar animalitos; ella me agarraba la
manito para dibujarlas.
-¿Tuviste maestros en
esto ó especies de mecenas que te hayan apoyado
especialmente?
Entre mis maestros puedo nombrar a dos
de Escultura: Aurelio Macchi y Rubén Elósegui, uno
había sido discípulo del otro. Cuando falleció Rubén
tuve la inquietud de completar lo que me inculcaba con
su maestro Aurelio. Lo de estudiar Escultura fue un
poco de casualidad. Me acuerdo que estaba en el
secundario de Bellas Artes de la UNLP y Elósegui iba a
visitar a veces a las profesoras de grabado. Le caí
bien; quizás le habían contado que tenía potencial.
Luego, en la Facultad, él me insistió para que
siguiera en su cátedra -era jefe de cátedra de
Escultura-. Teníamos muy buena onda. En el año y medio
que lo conocí, nos hicimos un poco amigos. Le
planteaba en su cátedra un ambiente que más se parecía
a un grupo de arte; nos trataba como a iguales, como a
colegas, nos daba confianza, había una mística. El
Arte es algo que te marca, no existe otra cosa en el
mundo. Te convierte, tiene algo de religión, es pura
pasión.
-¿Cuándo pasaste, de
ser un pintor "por amor al arte" a poder ponerle
precio a una obra y definitivamente vivir de eso?
Fue paulatino. Hace 7
años que vendo mis pinturas: primero por el medio de
Internet a través de mi sitio web
www.diegomanuel.com.ar,
y en los últimos años, por medio de galerías también.
En Estados Unidos me representan una galería en
California y otra en New York. Todos mis compradores
son de EE.UU. y Europa, pero últimamente se acercan
compradores del medio local, lo que me da mucha
ilusión.
-¿Cuán fácil o
difícil es vivir del arte en Argentina? ¿Cómo influyó
económicamente la salida del uno a uno, el aparente
auge del arte en nuestro país y la posibilidad de
mostrar y vender tu arte al resto del mundo, también
por Internet?
El cambio de la moneda
ayudó mucho, igualmente vender arte es azaroso. En mi
caso no me puedo quejar: tengo el privilegio de vivir
de mi profesión.
-Tus temas son
variadísimos. A la hora de pintar, ¿Siempre lo hacés
en tu taller ó sos de los que se trasladan y salen a
buscar sus musas?
Pinto en el taller
pero siempre voy con una libretita haciendo apuntes.
La creatividad es un misterio, trato de divertir al
niño que tengo dentro. Quizás eso sea lo importante:
no olvidar a nuestro niño interior y como niños,
tratar de ser esponjas de conocimiento. Ser artista
además tiene una gran cuota de ingenuidad, de falta de
autocrítica a la hora de hacer, nada de escepticismo y
de creérsela un poco, aunque sea por unos minutos.
Aclaro que cuando digo
“artista” hablo de la profesión no de la palabra
“artista” a la qu
e algunos le
dan una condición de inalcanzable y de consagratorio;
hablo de ser artista más que todo en una forma
primaria. Hablo de poseer un oficio, entonces puedo
decir “soy artista”. De la otra forma nadie lo podría
decir porque los que unánimemente lo son, están todos
muertos. Tengo una pintura que describe esto; es una
isla con pequeños retratos de grandes creadores de
todos los tiempos: artistas con cabeza humana y
cuerpos de pájaros resucitaron como pajaritos; Mozart,
Beethoven, Goya, El greco, Hendrix, entre otros, todos
en un árbol, entonces ahora pueden cantar a los cuatro
vientos “¡somos artistas!”.
-¿Es sencillo
mostrar tus obras y lograr su venta? Es decir, ¿Cómo
pintor tenés que estar continuamente haciendo
exposiciones o dándote a conocer vía Internet lo
lográs sin esfuerzos?
Lo principal es la
obra. Si la obra interesa es todo más fácil. En mi
caso, tengo mi propia galería en Internet que tiene
mucho tráfico y he logrado clientes directos, además
de las ventas por galerías. Es un trabajo aparte el de
promocionar y vender las pinturas, pero el secreto
verdadero está en ellas mismas, porque la palabra
final la tiene el público.
-Tengo entendido
que también das clases. ¿Cómo hacés como maestro para
enseñar a tus alumnos a que descubran su propio estilo
sin copiar a otros? ¿Se comienza copiando estilos y
luego buscando los propios?
Les trato de enseñar los fundamentos,
ejercicios clásicos y académicos; mis caprichos los
dejo para mis obras. Lo peor que puede pasar en un
taller es que todos se parezcan al maestro. Pienso que
básicamente la enseñanza es siempre la misma: el arte
no evoluciona, el mundo cambia y como nos nutrimos de
ello es natural que el arte parezca cambiar, pero el
cambio es aparente, hablamos de las mismas cosas hace
siglos, las mismas preguntas sin respuesta. En
resumen, lo que hay que enseñarles a los alumnos es a
abrir los ojos a lo que nos rodea.
Más información en
www.diegomanuel.com.ar
Laura Zavoyovski
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