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Gustav Klimt (1862-1918)
Lo
descubrí por casualidad en 1968 en mi primera visita a
Viena. Fui a la Galería Austriaca, donde había una
exposición de él y de Egon Schiele a quien tampoco
conocía ni siquiera de nombre. Al recorrer las salas
me encontré con su cuadro más famoso “El beso” de 1908
que mide 1,80m. por 1,80m., el cual me sorprendió y me
marco para siempre; al verlo se me puso “la piel de
gallina”; realmente no encuentro otra forma más
poética para explicar mi impresión.
Su poder de síntesis y a la vez llenar
el cuadro con todo tipo de grafismos para representar
dos cuerpos unidos, el hombre besándola, abrasándola
cariñosamente y ella sublime, entregándose y un fondo
dorado texturado y un jardín de grafismos; dónde se
arrodillan en esa representación tan clara del amor
¡Me pareció maravilloso! Creo que tenía demasiada
nostalgia de una novia de la adolescencia que había
dejado en la lejana Buenos Aires al sur de la América
del Sur a cambio de este largo viaje inimaginado y
lleno de aprendizajes a cada centímetro de mis pasos,
en cada punto de observación de mis ojos, que trataban
de masticar todo lo que veían a pesar de mi mirada
ignorante.
Klimt formó la Secesión Vienesa (El Art
Nouveau Austríaco). Primero se definió por un estilo
naturalista uno de ellos para admirar es “Auditorio
del viejo Burgtheater de Viena” pintado en el año
1888, donde coloca a los espectadores como si fueran
actores, al tomarlos desde el proscenio o “Shubert al
piano” de 1899 rodeado de mujeres que en sus vestidos
se nota bien su técnica impresionista.
Como verán a pasado por todas los
estilos de su época.
Años mas tarde innovó con el
simbolismo, como por ejemplo en los murales realizados
en la facultad de medicina del Universidad de Viena, a
los cuales un incendio en el año 1945,
lamentablemente, se los llevó para siempre. En ellos
como en otras obras, se nota que visitó Ravena y
conoció los murales bizantinos hechos con mosaicos.
Supo representar el erotismo y la
sensualidad de las mujeres quienes preponderan en toda
su obra figurativa y simbólica, como ejemplos para
admirar (en realidad lo son todos) puedo nombrar a
“Peces dorados” de 1901 que en realidad dedicó a sus
críticos mofándose de la pacatería morbosa o “Danae”
tomada en el momento que es penetrada por Zeus
convertido en un chorro de oro mientras ella dormía en
la torre, donde su padre la tenía prisionera para que
no se cumpla la profecía; sean curiosos y lean todo el
mito griego de este personaje ¡No les voy a contar el
final! “Serpientes acuáticas” I y II. O la mirada
sugestiva de la “Dama con sombreo y boa” hasta de sus
dibujos pornográficos (al ser explícitos) no se puede
escapar el erotismo.
Schiller dijo comentando sobre los
desnudos “Si no puedes contentar a todos con tu obra y
tu arte, complace a los menos. Gustar a muchos es
malo”
Otra maravilla de don Gustav son “Las
tres edades de la mujer” no se puede explicar hay que
mirarlo.
El estupendo Friso Beethoven de
1902¡Tener el arte así!
En su obra Klimt demuestra ser poseedor
de un alma apasionada y como buen artista, también
obsesiva.
La pintura que realizó de su gran amor
Emilie Floge en 1902 esta buenísimo; Emilie tenía un
salón de modas, famoso en la Viena de su época y don
Gustav le diseñaba vestidos y telas a quien lo
acompañó durante su vida desde que se conocieron.
Entre sus mejores obras se destacan las
series de murales realizados entre los años1905 y1909
para el Palacio Stoclet, mansión diseñada por el
arquitecto Josef Hoffmann en Bruselas capital de
Bélgica.
Pintó gran cantidad de retratos
femeninos de señoras o señoritas de la clase alta
vienesa, quienes tal vez soñaban con ser admiradas en
el futuro; si fue así, Klimt inmortalizo esos sueños,
las hizo bellas y deseables para siempre. Gracias;
muchas gracias.
“A cada época su arte, al arte su
libertad” - Ludwig Hevesi
Arq.
Omar Berengeno
14
de julio de 2006
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