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"Jazz suite" - Cyril Karénine
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Copérnico fue el primero al sacar a la tierra como centro del universo, luego
Darwin al colocar al ser humano en la categoría del género animal y por último
Freud, al recomendarles a los individuos que debían mirar dentro suyo y procurar conocerse a sí mismos.
Surrealismo (1924): movimiento artístico y literario, que se propone exteriorizar el subconsciente y el mundo de los sueños, tratando de conservarlo lo más puro posible. Es la creación más genuina del período comprendido entre las dos guerras mundiales.
Surrealismo: Palabra inventada por
Apollanaire y que equivale a superrealialismo o
suprarrealismo. Otros tantos movimientos artísticos contemporáneos se dio a conocer en un manifiesto que publica el poeta
Andrés Breton en 1924. de franca inspiración dadaísta (movimiento que se inicia en 1915 por una protesta intelectual contra el mundo burgués de la posguerra) y su novedad con respecto al dadaísmo es de corte Freudiana. La revolución freudiana influye para que surja una nueva forma de lenguaje de arte que provocaría un salto cualitativo sobre su revolución: el
surrealismo.
Dalí en la pintura,
Joyce en la literatura,
Bluard en la poesía,
Bruñel en el cine, el
Jazz en la música son algunos pocos y claros representantes de la transformación del arte del siglo XX. Para comprender la evolución del
jazz paralelamente, o mejor, como una creación adonde va a desembocar la música clásica. Bastará recordar que la música como todas las artes, sufrió a principios del siglo XX un cambio fundamental. Es bueno subrayar desde un comienzo esta comprobación, pues ella nos ayudará a resistir a la música sincopada su verdadero valor y su actual significación.
A comienzos del siglo XX, se produce un cambio cualitativo en la emoción artística. Hasta este periodo los cánones de la belleza estaban sometidos al control de la inteligencia y reposaban sobre los claros conceptos de la lógica y la razón. Un campo esencial de la actividad humana, lo subconsciente, había sido omitido. El hombre sólo tomaba en cuenta la nitidez racional. Si se examina en qué sentido orientaban nuestros padres el impulso del arte, se verá que tendían a colocar sus creaciones en un armonioso equilibrio entre la razón y el sentimiento.
La doctrina de
Freud iba a destruir tal concepto, y muy pronto el arte evolucionó toda la poesía moderna, siguiendo las huellas de
Rimbaud y
Lautreamont, sólo se comprende realmente en dicho sentido
Maeterlink, Blaise Cendrars, Guillaume Apollinaire, Paul Bluard y todos los surrealistas han colaborado para forjar la expresión de una nueva actividad de la grandeza humana.
En la pintura, la escuela de París preparaba el camino para la más avanzada y audaces enseñanzas, cuyos testimonios van de
James Ensor a
Salvador Dalí, sin olvidar al artista que ilustra con mayor eficacia nuestra comparación: el aduanero
Rousseau, pues él como los músicos del
jazz, creaba belleza sin saberlo.
¿Qué mecanismos psicológicos se ponían en marcha en el
jazz?
Existían diferentes actitudes psíquicas que se creaban al escribir música. Cualquier otra que no era jazzística supone un reto psicológico de voluntad al mismo tiempo que de inteligencia y será entonces como a través del mensaje de la obra pausada y lentamente, mientras emociones e imaginación comenzarán a despertarse y desarrollarse. ¿Cuál es el proceso psicológico que hace crear a un músico de jazz su mensaje?
Errol Garner confiesa textualmente afirmando que toca todos los ruidos que la naturaleza le brinda, todo lo que escucha. En realidad el artista no “copia” a la naturaleza ni la “imita”, sino que LA CREA DE NUEVO. A través de su obra controla la realidad. No devuelve imágenes ni formas de manera automática. Primero las incorpora o “introyecta” en su mundo interior o propio psíquico, las acompaña y une a sus sentimientos, sonidos e imágenes transformándolas en su mente y luego las ubica o “proyecta” sobre el mundo externo real, concretizándolas como producto de su elaboración y trabajo social. ¿Cómo lo logra? Creando lo que
Freud denominó “prima de placer” o placer preliminar. Ello se consigue cuando el artista puede hacernos penetrar en el placer puramente formal o estético, que es resultado de la exposición y transformación de sus “imaginaciones” o fantasías. Quienes estudian los aspectos de tales manifestaciones difícilmente puedan seguirlas y encuadernarlas dentro de las leyes ya establecidas, pues casi siempre el arte nuevo rompe con las leyes preexistentes. Sólo mucho después, cuando ese arte alcanza su máximo potencial de vitalidad, cuando su irradiación se propaga de unos a otros y concluye por popularizarse, se puede intentar comprenderlo y codificarlo. El
surrealismo dejaba representar esa realidad liberada de la lógica del estado de vigilia y para conseguirlo suele seguir el camino del automatismo que llega a convertir a la obra (es una especie de cardiograma) y el onírico o del sueño o ambos a la vez.
La consecuencia inmediata, sobre todo del superrealismo onírico, es la vuelta al objetivismo de la pintura, debido a la inspiración dadaísta el
surrealismo cuenta a veces su interior, con complacencia morbosa, en los aspectos más escandalizadas para el profano, de las teorías de
Freud sobre la vida erótica o sexual.
Para que se lleve a cabo tal resultado en la música del
jazz, algunos que la amamos profundamente, y más aun, los músicos blancos que pretenden interpretarla, nos identificamos sin notarle conscientemente, frente a una serie de estímulos que son la esencia del
jazz. No obstante, no podemos olvidar que el
jazz es música negra, y el haber podido mostrarnos la fuerza y belleza que habitan la profundidad del hombre de color sólo puede llevarse a cabo describiendo además las verdaderas categorías sociales sobre la dura y cruel realidad cotidiana del pueblo negro de los EEUU. Ello nos obliga, cuando escuchamos un cantante de blues folclórico, a pensar no solamente sobre la creación individual psicológica que logra, sino también en las causas sociales, económicas, culturales e históricas que lo engendraron.
El
Jazz y el
surrealismo se basan en un desplazamiento revolucionario de los valores intelectuales. La inteligencia ya no es como en las obras clásicas, la que preside el fenómeno creador. En efecto, toda una nueva concepción sostiene que la principal condición para lograr la máxima sinceridad es la de reducir el control rígido de la inteligencia para dar curso libre a las facultades creadoras.