QUIEN ES QUIEN EN EL JAZZ.HOY:
GEORGE GERSHWIN
¡George Gershwin! Su solo nombre trae a la memoria nostálgicas evocaciones de la era del jazz, los ruidosos años 20, comedias musicales en gloriosa profusión brotando de su creatividad y su fértil imaginación. Gershwin representó todo eso y por supuesto mucho más. Sus composiciones serias, que confundieron a los críticos en sus primeras ejecuciones, continúan siendo aún hoy altamente populares en los repertorios de conciertos, y los temas que escribió para comedias musicales de Broadway o para películas filmadas en Hollywood, permanecen hoy, tranformadas en “clásicos” y “standards” del jazz instrumental y cantado. Su música fue el resultado de su personal manera de sentir al jazz, con los estilos negros mezclados con lo europeo, y caracterizada por melodías al mismo tiempo bellas y pegadizas, acentuadas maravillosamente por un complejo patrón rítmico. Imposible no salir a bailar oyéndolas.
Fue energía pura. Fue prácticamente autodidacta en el aprendizaje del piano. A los quince años dejó el colegio para dedicarse a lo que más amó: su música. A los diecinueve años ya era famoso gracias al enorme éxito de “Swanee” popularizada en la voz de Al Jolson. Se codeó con ricos y famosos de su época, tanto norteamericanos como europeos, fue un atleta natural (no dejó deporte sin practicar), pintor de considerable talento, hombre generoso y sociable con un gran ego que lo ayudó a promoverse y a promover al mismo tiempo a otros músicos y compositores talentosos, tales como Vernon Duke, Oscar Levant y Arnold Schoemberg.
Nunca experimentó un “vacío” de inspiración; fue igualmente adepto a componer música a la que después se le sumaban las palabras (mayormente las letras de estas canciones las escribió su hermano Ira), como a escribir las partituras musicales para libros teatrales que le presentaban, de los que salieron exitosas comedias musicales luego llevadas al cine, o como con la ópera “Porgy and Bess”.
Nada amó más que a las reuniones y fiestas donde monopolizaba la atención de la gente con su piano, tocando y cantando sus propias obras para sus amigos que lo adoraban.
George Gershwin , cuyo verdadero nombre era Jacob Gershovitz, nació en Nueva York el 26 de septiembre de 1898. Fue el segundo de los cuatro hijos nacidos del matrimonio de inmigrantes rusos Morris y Rosa Gershovitz. De hecho, el piano familiar se compró para el mayor de los hijos, Ira, de quien se suponía debía ser quien estudiara música, pero fue George (que en ese entonces tenía seis años) quien inmediatamente se interesó en él y rápidamente comenzó a tocar de oído. Sus padres contrataron para él a un profesor de piano, pero recién comenzó a estudiar piano seriamente alrededor de los doce años; a los quince abandonó la escuela para dedicarse de lleno a sus estudios musicales. A los dieciocho empezó a trabajar como pianista en una editora musical a la que los compositores de canciones llevan sus obras con la esperanza de verlas editadas y a la que concurrían cantantes buscando temas nuevos. Fue así que cuando tenía diecinueve años el gran Al Jolson populariza su tema “Swanee” tranformándolo en un éxito extraordinario que en menos de un año había vendido más de dos millones de discos. Le siguieron temas como “El hombre que amo”, “Señora sea buena”, “Tengo ritmo”, “Que es eso que llaman amor” y cientos de composiciones imposibles de enumerar que han pasado a ser patrimonio del acerbo musical popular de los Estados Unidos, eso sin entrar a considerar lo que aún hoy significan en el repertorio de conciertos de grandes orquestas sinfónicas composiciones como “Rapsodia azul” o “Concierto en Fa”.
En 1935, después del suceso de su ópera “Porgy and Bess”, el cine despierta su interés, se traslada a California y se instala en Hollywood donde comienza a escribir música para las grandes comedias musicales que por entonces protagonizaban figuras como Fred Astaire, Ginger Rogers, Jeannette MacDonald, Joan Fontain y tantos otros bailarines y cantantes de la época.
A principios de 1937 comienza a sentir fuertes dolores de cabeza, mareos y pérdidas de memoria sin que los médicos que lo atendían pudieran descubrir la causa, hasta que el 9 de julio cae en coma y se le diagnostica un tumor cerebral del que es operado inmediatamente. Dos días después, el 11 de julio de 1937, muere sin haber despertado del coma, dos meses y medio antes de cumplir los 39 años. Con él se fue prematuramente uno de los más creativos músicos norteamericanos.
El novelista John O’Hara sintetizó en una frase la actitud del pueblo que se negaba a aceptar la muerte de Gershwin al decir: “ No tengo obligación de creerlo, si no quiero hacerlo”.