Ciudad de los collares encendidos.
Ya su joven sonrisa recupera
su romántico espejo. Ventanera,
goza horizontes que creyó perdido.
De espalda a la tierra sus sentidos
tienen alas de sed, ansia costera,
ansia fluvial que sueña aventurera
con ríos taciturnos y escondidos.
Su nombre es ilusión de carabelas
fresco rumor, palpitación de velas,
plata del pez, gaviota de los juegos
del viento. Amor la quiere deslumbrada.
La quiere así, flotando sobre fuegos
fríos del sol, en agua iluminada.