RESPUESTA
Es cierto que no tengo catedrales
de milenarias torres coronadas,
ni son mis cristos obras de los genios,
ni tengo vírgenes de caras blancas.
Es cierto que mis ríos caudalosos
están más solos que en la europa amada.
Y es cierto que el paisaje de mi tierra
es una adolescente sin nostalgia.
Pero tengo la cumbre de los cerros
y tengo el manantial de la montaña.
Tengo en mis cristos el silencio pobre
y el dolor escondido de una raza.
Tengo el desierto ávido de vida
y el verde luminoso de la pampa.
Y en el sonido de mi canto, tengo
el intenso color de la esperanza.