PARQUE NACIONAL LANÍN
Exuberante naturaleza en el Sur de Argentina
El Parque Nacional Lanín es la más septentrional de las áreas andino-patagónicas protegidas. Toma su nombre del volcán Lanín, de 3.777 mts. de altitud, que se encuentra extinto, cubierto por un manto de nieves perpetuas. El parque fue creado en 1937 y sus hermosos paisajes abarcan un total de 378.000 hectáreas de cordillera, continuando al sur por el Parque nacional Nahuel Huapí y cubriendo una franja limítrofe con Chile. El Parque es hogar de una amplia variedad tanto de fauna como de flora, y su diversidad es ya legendaria, y uno de los tantos motivos por los cuales es un hermoso lugar para explorar en plan de tener unas vacaciones satisfactorias. Dentro de las actividades posibles están la pesca (con un permiso especial) y una caminata sólo recomendada para fanáticos y apasionados amantes de la naturaleza. ¿Por qué? Porque la caminata consiste en llegar hasta las faldas mismas del Lanín, pasar allí la noche, y regresar a la mañana siguiente. Es una caminata que exige e incluso demanda mucho, pero cuya recompensa es impagable.
Con opciones para acampar en campings designados o visitar comunidades indígenas, en su totalidad mapuches, el Parque Nacional Lanín es un destino que puede maravillar y asombrar a grandes y chicos por igual (aunque por razones prácticas se recomienda no “acarrear” niños menores de cinco años). Si bien es un prístino paisaje en el que parece ser absolutamente todo perfecto, hay que tener cuidado, ya que es altamente probable que los visitantes se encuentren asediados por hordas de tábanos, el insecto más molesto que se puede encontrar en el entero ecosistema del lugar. Ya que el Parque cierra sus puertas en invierno por razones tan obvias como las toneladas de nieve que lo cubren en temporada invernal, se lo puede visitar en condiciones óptimas en verano, cuando, a pesar de estar ausente el bello y exótico manto de nieve pura, se disfruta del mayor esplendor natural con el que se puede rodear una persona.