Argentina. Ushuaia en noviembre.
Huele a sur infinito. Sabe a misra(*) picante.
Ushuaia, está erguida frente a mí , altivamente final.
Tierra, Mar, Cordillera y Cielo, mezclados, perennes, expectantes.
No hay nieve, algunos manchones solitarios empapan las cumbres.
Me separo de la tierra y vuelo, la bahía refleja un mar cautivo, espacio apoderado que luego se derramará infinito, hacia una frontera invisible.
Flores amarillas bordean ordenadamente las laderas.
Techos rojos, azules y verdes, proponen colores que la naturaleza desconoce.
El aroma a sur y a viento, es pleno, humilla los sentidos, los empobrece.
Nuestra bandera extendida en el aire, perpetúa una historia, esa que cuenta la gente cotidianamente.
Ushuaia, áspera sabe que limita sólo con el tiempo, con ese tiempo humano, donde el hombre encontrará las Respuestas.
(*)Mezcla, blend
Alicia Falcone