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DILEMAS DE UNA MUJER ACTUAL
Hoy en día, el rol de la mujer ya no es algo fijo y estático. Esto implica muchos beneficios, pero también complicaciones, que no por último se relacionan con la maternidad.
Todos sabemos que en nuestra sociedad occidental, durante muchos siglos, la mujer estuvo totalmente supeditada al hombre. En el derecho romano, por ejemplo, la autoridad del “pater familias” era total y absoluta y se ejercía sobre la esposa y los hijos por igual. La mujer también tenía muchas limitaciones legales, de las cuales ahora prácticamente no persiste ninguna: sin autorización del marido no podía contratar, tener cuenta corriente, obtener pasaporte y otras cosas por el estilo. Hoy nos resulta increíble que Krafft-Ebbing, un gran sexólogo del siglo pasado, describiera como características de la mujer virilizada su capacidad de silbar o su gusto por la cerveza y el cigarrillo.
No obstante, si bien sufría severas restricciones en el terreno sexual y social, una mujer del siglo XIX no tenía dudas acerca de qué era “ser mujer”. Sabía a qué atenerse y tenía una idea clara sobre lo que se esperaba de ella en la vida. Las niñas leían novelas que terminaban con un casamiento y toda su fantasía se concentraba en la futura vida matrimonial y en la crianza de sus hijos.
Actualmente el cuadro ha cambiado. En este último siglo la mujer de nuestra sociedad adquirió una libertad social y sexual totalmente desconocida apenas tres generaciones atrás. Las jóvenes saben manejar autos, ambulancias y hasta aviones, pero pareciera que, a la vez, se encuentran muy desorientadas respecto de sí mismas y de su condición de mujer.
El filósofo español Julián Marías nos dice en su libro “La mujer en el Sigo XX” que los cambios sociales tan característicos de nuestro tiempo- han sido mucho más fuertes y súbitos para las mujeres que para los hombres. Necesitan elegir entre posibilidades muy numerosas y alojar en ellas una vida que no tiene todavía una forma clara, sino que, como dice el autor, “requiere un esfuerzo y un talento- considerable de invención”.
Avances de la ciencia y llamados de la naturaleza:
Un factor fundamental en la vida de cualquier mujer y que hoy es un potencial fuente de conflicto, es su papel de madre. Aunque suene antipático decirlo, actualmente la maternidad ya no es tan deseada. Dada nuestra organización social, el nacimiento de un hijo es sentido muchas veces como un estorbo económico y social, en vez de cómo una alegría. En este sentido, varios autores que se ocuparon del tema opinan que han ocurrido cambios trascendentales cuyas consecuencias son imprevisibles y que recién estamos “empezando a digerir”. Uno de estos cambios se refiere a la posibilidad que tiene hoy la mujer de controlar la concepción. La aparición de métodos anticonceptivos eficaces significó una verdadera revolución en la sexualidad de la mujer y esto repercutió, por supuesto, en su vida de pareja.
Pero Marie Langer, una conocida psicoanalista argentina, nos recuerda que desde la aparición de la menstruación hasta la menopausia es decir, durante la parte más importante de su vida- se desarrollan en la mujer procesos biológicos destinados a la maternidad. Por la actuación endocrina de los ovarios, la mucosa de la matriz se prepara todos los meses para recibir el óvulo fecundado y albergar el feto. Se ha observado que aparece un aumento del deseo sexual en la época anterior a la ovulación, la de máxima posibilidad de fecundación. Parece, pues, existir en la mujer un deseo instintivo de ser fecundada y de concebir un niño.
La solución es la creatividad:
Parece indudable que la mujer, aunque utilice medios anticonceptivos y descarte concientemente durante el coito la posibilidad de quedar embarazada, percibe en su inconciente un vínculo constante entre la relación sexual con su compañero y la fantasía de un embarazo.
La mujer moderna, al adquirir más libertad sexual y social, ya no sufre tanto de cuadros neuróticos típicos como la gran histeria. Pero Langer manifiesta su preocupación y dice que, según sus observaciones en la clínica, la mujer, restringida en sus funciones como madre, padece frecuentemente de trastornos psicosomáticos en sus funciones procreativas. Es bien sabido por los ginecólogos que la mayoría de las mujeres que sufren, por ejemplo, de tumores en la matriz, nunca han tenido hijos y se están acercando a la menopausia.
Vemos, entonces, que la mujer de nuestros tiempos tendrá que encontrar una manera saludable de integrar sus actividades profesionales o laborales con su vida amorosa y de madre. Esta no será una tarea fácil, ya que no existen pautas claras a que atenerse. Cualquier mujer necesitará para este desafío una gran dosis de creatividad y de imaginación.
Lic. Dorrit Busch
Psicóloga
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