|
NIVELES DE ENCUENTRO VINCULAR
En un artículo anterior escribí sobre el tema “Salud vincular”.
En este escribo sobre las distintas motivaciones que existen al momento de relacionarnos vincularmente.
En principio, afirmaremos, que hay dos tipos básicos de vínculos:
- Los que deseamos conscientemente, y buscamos la forma de encontrarlos ( por ejemplo: a quién proponemos algo - un encuentro, proyecto común o un simple “¿Querés tomar un café y charlamos?” o, desde el otro polo, atraemos, nos mostramos u ofrecemos de acompañantes con un simple “¿Querés que te acompañe o ayude?”)
- Los que se nos presentan como “destino”, esto es, los no elegidos conscientemente (por ejemplo: los familiares directos, también maestros, profesores, compañeros o los simples encuentros casuales o algún compañero/a de viaje en tren, ómnibus o avión).
Pero lo que quiero comentar hoy es que aparte de estos dos tipos básicos de vínculos, existen distintos niveles de encuentros vinculares sean estos motivados conscientemente o “encontrados por destino”.
Les recuerdo que, desde la cosmovisión holística , somos “muchos en uno”; esto es que, somos un conjunto de fuerzas motivacionales que habitan, sí, en un solo cuerpo físico. Y, que lo que llamamos “yo” es una forma convencional de unificar las variadas fuerzas, deseos y motivaciones que en astrología se estudian y describen a través de la comprensión simbólica de los Planetas. Haciendo una analogía: intentar definir el “yo” es como cuando intentamos crear, hablar sobre o definir una “identidad nacional” ...como si esto fuera posible sin caer en etiquetamientos fijos que encasillan más que aclaran.
Desde Sigmund Freud, que habló de distintos impulsos (eros y tanatos) y de distintas áreas de identidad ( ello, yo y super-yo) hasta la más moderna concepción de las “inteligencias múltiples” expuesta por el psicólogo norteamericano Howard Gardner (1942- ), también encontramos desde fuentes esotéricas del saber las ideas orientales de los siete vórtices energéticos o chakras o, más actual aún, el espectro integral de la conciencia aportado por el multifacético pensador Ken Wilber (1949 - ). Todos éstos mapas, ya nos indican, distintos niveles desde donde “elegimos” al otro.
Ahora, podemos reflexionar acerca de resumiendo y tomando como parámetro la relación de pareja- cinco niveles básicos de búsqueda, atracción y encuentro vincular, tanto concientes como inconcientes, veamos:
- Nivel Físico: En éste nivel nos vemos motivados a partir de la percepción sensorial. Es la atracción física, sea generada por contacto visual (según el parámetro personal de belleza), táctil, olfativo, etc.
En este nivel nos satisface, sobre todo, la unión sexual.
- Nivel Energético-emocional: En este nivel se pone de manifiesto nuestras necesidades de afecto (ligadas al primer entorno hogareño y la niñez). Es la búsqueda de seguridad básica. Que el otro nos cuide (como papá o como mamá).
Se manifiesta, también, el que denominaremos “romanticismo inconciente”, esto es, la proyección en el otro, de todos los anhelos de satisfacción imaginarios (El príncipe azul, el ángel de mujer, etc.) que, en el encuentro real, se verán “probados” y producirán, la mayoría de las veces, desilusiones y rupturas o la apertura a un desarrollo emocional más amplio.
En este nivel nos satisface “momentáneamente” el nivel sexual, pero “la realización de algunos sueños nunca llega”.
- Nivel Mental y social: en este nivel se ponen en juego motivaciones de orden ideológico y social. Ideológicamente nos vemos motivados en cuanto a compartir y/o debatir ideas y creencias de tipo político, social, de género, de filosofía, etc.. Nos satisface charlar con el otro.
También, en este nivel, se manifiestan mandatos familiares referentes a roles o status social y a la religiosidad de la tradición familiar. Aquí cobra preeminencia la pertenencia a una misma o conveniente clase social o marco referencial. El tema económico o patrimonios familiares están en juego: ¿cuáles serán los ingresos? ¿cuál será el lugar en el mundo que tendremos? ¿dónde viviremos?.
Es el ámbito de los acuerdos, compromisos y contratos, y se busca ante todo el orden y la adaptabilidad social. Aquí existe la rigidez que imponen las normas, como así también, la seguridad que imponen los contratos.
(Nota: Así como cierta porción de la sociedad pone como “techo” de la experiencia de ser humano sus logros racionales, así también se suele poner como “techo”, en cuestiones vinculares, el logro de un “buen matrimonio”, aunque sea necesario acallar tanto las voces del cuerpo, como las que llaman desde el alma pidiendo una mayor experiencia amorosa).
Vamos observando que todos los niveles son necesarios y factibles de ser satisfactorios. Quizá, los problemas aparecen cuando un nivel o chakra se “apodera del mando” y no da lugar a los otros, a esto llamaremos: fragmentación, división interior o conflicto entre niveles. También es fundamental destacar que es necesario hacer lugar a más claridad acerca de la comprensión de cada género (varón-mujer) y, profundizando más aún, comprender el hecho de que cada ser humano tiene distintas motivaciones (físicas, energético-emocionales, racionales, sociales y del alma) según los factores a saber: edad, constitución orgánica y psíquica, desarrollo evolutivo integral, etc.
Dejaremos para la próxima nota los dos niveles restantes: el nivel del “romanticismo conciente” y el nivel de las relaciones transracionales, transcorporales y transconvencionales las que podemos llamar, más simplemente, las relaciones del alma.
Hasta el próximo encuentro.
|