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PADRES SEPARADOS VS. PADRES CASADOS
La polémica comienza a la hora de aprender
Muchos padres, cuando regresan de las vacaciones, tienen que enfrentarse con la tarea poco agradable de preparar a uno o a varios de sus hijos para que rindan las materias que quedaron pendientes del año anterior. A veces lo más difícil no es rendir los exámenes, sino abordar otros problemas de aprendizaje que quedaron sin resolver y que preocupan para el año que se avecina.
Sucede con frecuencia que el hijo “en cuestión” es “vago”. No tiene ganas de estudiar, está distraído en las clases, no hace los deberes, se pone de mal humor o se pelea con los hermanos. Los padres, por su parte, se irritan, se ponen impacientes y muchas veces se sienten culpables. Quieren hacer las cosas bien, pero no saben cómo. Prueban de todo: ayudar con los deberes, contratar una maestra particular, insistir de buenas maneras, poner penitencias, gritar, hasta pegar... pero a veces nada da resultados.
La raíz del problema
Actualmente se sabe que los conflictos de los chicos, entre ellos los problemas de aprendizaje, se vinculan con los conflictos que tienen los padres. Por eso mucha gente cree que los hijos de padres separados están especialmente expuestos a este tipo de dificultades. Pero, ¿es verdad que tienen más problemas en el colegio? ¿Sufren más que los hijos de padres que siguen juntos?
La psicoanalista francesa Francoise Dolto opina que las continuas disputas entre los padres perturban al chico tan profundamente como una separación o un divorcio.
En un hogar en donde el padre y la madre viven en un permanente desacuerdo, el pequeño experimenta una dolorosa sensación de amenaza sobre su propia estabilidad afectiva. Muchos de estos chicos están muy angustiados y suelen preguntar a sus padres si se van a divorciar. Lo que quieren saber realmente es si los padres se van a separar o si seguirán viviendo en perpetua discordia, es decir, en el desamor. Ante estos casos debemos tener en cuenta que los niños también son seres lógicos y que reaccionan favorablemente ante explicaciones simples y coherentes.
Ante todo claridad
Vemos entonces que muchas veces el divorcio, aunque represente un hecho muy traumático en la vida de una persona, legaliza el estado de discordia y causa una liberación del clima de tensión en el que vivían los hijos. Al principio, este cambio en la familia es todo un misterio para los chicos, pero en realidad aporta una solución también para ellos.
Los padres que se mantiene unidos “a toda costa” y solamente “por los hijos” son víctimas de un malentendido, ya que los pequeños sufren más en esta situación de profunda discordia solapada que teniendo padres que enfrentan la separación de un modo maduro.
Lo importante es que los chicos sepan que los padres, aunque divorciados, se sienten responsables por ellos, los siguen queriendo y están de acuerdo para que vivan de la mejor manera su propia vida. Los problemas de aprendizaje de nuestros hijos, entonces, se vinculan en gran parte con los problemas de la pareja. Pero esto ocurrirá siempre que haya conflictos, más allá de que los padres estén divorciados o sigan juntos unidos en matrimonio.
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