QUIEN ES FELIZ TIENE RAZÓN
Andrés Percivale explica cómo vivir cien años y mantenerse joven.
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Ése es el título del último libro de Andrés Percivale los anteriores son: Manual de Yoga Contemporáneo, Recuperar el Paraíso y El Yoga de las 4 estaciones-, de reciente publicación. En esta obra, el periodista, conductor y promotor del Yoga Contemporáneo en la Argentina, comparte con los lectores las enseñanzas que ha recibido de grandes maestros, a lo largo de muchos años de búsqueda interior. |
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Quien es feliz tiene razón -Grupo Editorial Norma-, con lenguaje sencillo, y poniendo en práctica su vocación docente, Percivale plantea que es posible seguir apagando velitas de cumpleaños sin que esto implique un deterioro, es decir, que se puede llegar a avanzada edad de manera juvenil, habiendo conquistado el bienestar físico y emocional.
¿Por qué el título? Él mismo lo explica: “Quien es feliz tiene razón, cuenta con una frase anterior que es: quien ama es feliz. La palabra amor está compuesta por dos partes:
a que implica negación y
mor que significa separación. Es decir, el amor es lo que no separa, lo que une. El yoga, como el amor, une. Yoga significa unión de ahí deviene la palabra conyugal-, y de ninguna manera, fragmenta. Y para el amor, hay algo imprescindible que es amarse a uno mismo. A partir de ese punto, empezás tu reintegración que te lleva directamente a la felicidad, y la felicidad, te lleva invariablemente a estar entero, que para mí, es estar flexible, corporal y emocionalmente”, comenta quien en su cuarto libro, narra sus experiencias personales en su búsqueda por aprehender y saber más sobre diversas terapias alternativas, tales como sus encuentros con Mataji Indra Devi, uno de los referentes del yoga más importantes del mundo. Vale destacar que Percivale, quien allá por 1968, y siendo muy joven, fue designado corresponsal en Vietnam para la televisión argentina, no fue un fanático del yoga desde siempre.
Alguna vez estuvo del lado de los escépticos. “Indra Devi, muchas veces me había dicho: ‘Venga a hacer yoga’. ‘Voy a ir’, le decía, y nunca iba, hasta que finalmente, después de cuatro años de ver médico tras médico, el último me dijo: ‘Andrés, no te puedo dar ningún medicamento. Probá con yoga o acupuntura’. Ese mismo día, casualmente, si es que las casualidades existen, apareció nuevamente en mi vida Indra Devi y mi maestro, un chamán que se había dedicado a la acupuntura. Comencé a aprender de qué se trataba, fui a la India y empecé a volcar lo que me enseñaban. Es que cuando uno tiene el privilegio de tener esas enseñanzas, y esos maestros, tiene la obligación de darlo a los demás”, dice el director del Instituto de Yoga Contemporáneo.
A partir de ese momento, Andrés comenzó a trabajar muy en serio y a recorrer el camino de la espiritualidad a la que había estado ajeno hasta entonces. Incursionó en técnicas de yoga, logró sintetizar un sistema propio llamado “Yoga contemporáneo”, y hasta abrió institutos, donde junto a colaboradores, brinda clases y promociona esto de “mantenerse joven de espíritu aunque pasen los años”. Está convencidísimo de que la juventud está en la cabeza y que la flexibilidad mental y corporal, son los signos visibles de esa jovialidad.
¿Por qué volcarse al yoga?
“Personalmente porque se trata de vivir mejor. Es hacer algo desde vos para estar más fuerte, más íntegro, más sano, corporal y moralmente. Los réditos son maravillosos, porque tu vida cobra un significado mucho más profundo”.
Éstas son algunas de las ideas que el periodista e investigador vuelca en su libro, en el que, además, propone una serie de ejercicios para combatir el estrés y los secretos de una alimentación saludable. “También cuento anécdotas acerca de mi maestro que me enseñó tanto, que era realmente una especie de vidente que adivinaba las cosas de la gente ante mis propios ojos. También hablo de las células madre y de la glándula pineal, que es el reloj del envejecimiento y del rejuvenecimiento, según los científicos, que antiguamente se conocía como tercer ojo. Entonces, hago el paralelo y los puntos de coincidencia entre estas sabidurías milenarias y la ciencia más moderna y actual”, comenta Percivale.
“Las estrategias para vivir cien años como si tuvieran, digamos, veinte, son para todos. Saboréenlas. Lo de los cien años es una metáfora: podrían ser más. Y en cuanto a la muerte, personalmente creo que se puede programar, se puede proyectar. Si tenés una vida íntegra, una vida redonda, la podés finalizar de la mejor manera, con el menor sufrimiento”, concluye.