Entrevista a Angel Baguer Alcalá
El gran problema de la conciliación de la vida familiar y laboral.
El trabajo, a veces, implica el no poder dedicarle el tiempo que uno quisiera a la familia, o concretamente, el retraso en formar una. Ángel Baguer Alcalá, español, reflexiona sobre esta situación en Europa.
Es Doctor Ingeniero Industrial, Consultor de Dirección, especialista en Gestión Empresarial y Recursos Humanos, profesor de Economía y Recursos Humanos de la Escuela Superior de Ingenieros de TECNUN -Tecnológico de la Universidad de Navarra-, España, y autor de los libros ¡Alerta!,¡Dirige! y Un timón en la tormenta de Editorial Díaz de Santos.
-¿Cuáles son los principales obstáculos que hoy día encuentran los trabajadores europeos para conciliar lo laboral y lo familiar?
Varían en función de los países europeos. Los más adelantados son los países nórdicos: Noruega, Suecia. En todos se puede mejorar, y hay otros, España por ejemplo, en los que queda por hacer casi todo y eso que se trata de uno de los países punteros a nivel mundial en el terreno económico. Los principales problemas son:
-FALTA DE TIEMPO
Existe falta de tiempo para la dedicación a la vida familiar motivada por diversos hechos:
Horarios no coincidentes
Hay empresas donde los horarios laborales no son buenos. A veces estos tienen diferencias de horas, en cuanto a dimensión y coincidencia, respecto a los horarios de guarderías y centros escolares. Además, la conciliación del trabajo con la vida familiar abarca tanto a la mujer como al varón, ya que este tiene todo el derecho a estar con su mujer y sus hijos compartiendo comunicación y vida en familia.
Inflexibilidad de horarios
Muchas empresas no disponen de horarios flexibles. Están ancladas en el pasado. No entienden que a un trabajador hay que medirlo por los resultados y no por la presencia en la empresa.
Lejanía del centro de trabajo
Hay muchos trabajadores, sobre todo los residentes en las grandes ciudades, que están obligados a recorrer grandes distancias desde su domicilio al centro de trabajo. Este hecho redunda en una mayor jornada laboral.
Contratos laborales engañosos
Existen empresas en las que un trabajador firma un contrato laboral, por ejemplo de ocho horas diarias, y luego trabaja en realidad una o dos horas adicionales cada día sin contraprestación económica. Esto sucede fundamentalmente con los empleados titulados: ingenieros, economistas, químicos, etc. Se trata de empresas que no tienen la plantilla adecuada y donde muchas veces los trabajadores lo asumen para garantizar su puesto de trabajo.
Deficiente planificación y organización de la empresa
Esto origina mucho más tiempo de trabajo de los empleados, aunque se les retribuyan las horas extras que realizan para poder realizar sus tareas.
-FALTA DE LEGISLACIÓN
Los gobiernos tienen la responsabilidad de emitir leyes que garanticen la conciliación trabajo-familia. En muchos de los países de la Unión Europea la legislación es escasa e insuficiente.
-FALTA DE PROGRAMAS DE CONCILIACIÓN EN LAS EMPRESAS
Las empresas deben implantar los llamados programas de conciliación. Y en todas las compañías debe ir creciendo la cultura de la conciliación.
Tienen que comprender que los tiempos han cambiado y que la situación requiere un compromiso por su parte en la solución de este problema. Se pueden citar algunos de los puntos controvertidos que se les recrimina: no llegan a comprender la situación de la mujer trabajadora, deben tener mayor sensibilidad en los periodos de maternidad de las mujeres, flexibilidad de horarios para los trabajadores y decisión de adaptarse a las nuevas tecnologías que ayudan en la resolución de parte de este problema, como el teletrabajo. En una empresa en la que un empleado, para ausentarse un breve periodo de tiempo para ir al médico, a realizar una operación bancaria o a ir a recoger a su hijo al colegio, tiene que seguir un proceso jerárquico y de explicaciones para la concesión de un permiso, no existe cultura de conciliación.
¿Cuáles son a su criterio, los efectos más próximos de esta situación?
La ruptura del tiempo familiar y laboral se produjo tras la primera revolución industrial del siglo XVIII cuando se crean las empresas y las personas tienen que desplazarse a las mismas. La familia y el trabajo se convierten en dos entidades distintas.
En el siglo XX y hasta sus décadas finales el trabajo laboral lo realizaba el hombre, dependiendo de él la economía familiar. La mujer era la que se ocupaba y responsabilizaba de la casa y del cuidado de los niños y ancianos. Es el conocido binomio trabajo productivo/trabajo reproductivo en el que el trabajo se divide en función del sexo; al hombre se le asigna el trabajo productivo y las relaciones políticas, económicas y sociales y a la mujer se le asigna el trabajo reproductivo, quedando con la responsabilidad del cuidado físico y educativo de los miembros de la familia, mientras que a nivel social su papel es de escasa relevancia.
Es evidente que este modelo social impedía la realización o desarrollo profesional de la mujer, pero era una garantía para la sociedad, ya que solucionaba la educación y cuidado de los niños, el cuidado de los ancianos y garantizaba una tasa de natalidad interesante que permitía la formación del capital humano del futuro.
Ahora existe una nueva realidad laboral y social en la que los dos cónyuges trabajan y la disponibilidad de su tiempo fuera del trabajo es escasa, lo que origina:
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Falta de tiempo para la educación y cuidado de los niños y la atención de los ancianos.
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Falta de tiempo para la vida en familia. Desaparece el foro familiar de la comunicación. Los miembros de la familia almuerzan fuera de casa: los niños en los centros escolares y los padres en sus respectivas empresas o entornos. También, la no coincidencia de horarios hace que los miembros de la familia regresen al hogar a horas distintas.
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Disminución progresiva y amenazadora de la tasa de natalidad como consecuencia de que los padres no quieren adquirir el compromiso del cuidado de más hijos y su educación.
¿Cuáles son aquellas medidas, que desde las empresas, pueden hacer esto mucho más fácil?
Existen empresas, en general las de mayor dimensión, que están implantando los llamados programas de conciliación con los conceptos que se exponen a continuación pero son pocas las empresas que disponen de estos programas y sobre todo falta todavía mucho por hacer o completar. Pero es evidente que las empresas, aunque el tema es muy complejo, pueden hacer muchas cosas:
Horarios flexibles
Los empleados tienen que trabajar unas horas diarias pero éstas pueden trabajarse en muchos casos con una flexibilidad de horario a la entrada y salida.
Para solucionar este problema hay empresas que han incorporado a su organización distintos tipos de horarios, por ejemplo uno de ellos para madres en función de los horarios de guarderías y colegios. En otras, las empleadas pueden elegir entre horario a media jornada u horario a tiempo completo con jornada continua.
Medias jornadas
Se puede optar por trabajar media jornada, especialmente las mujeres. Con este sistema la persona no está obligada a abandonar el trabajo por lo que se desarrollan profesionalmente y a la vez ayudan al sostenimiento y educación de la familia. Por ejemplo en Holanda, en casi el 60% de los hogares, uno de los dos tiene un empleo a tiempo parcial, todavía insuficiente tratándose de uno de los países considerados como ejemplo de protección social.
Empleo compartido
Dos empleados a tiempo parcial comparten un mismo puesto de trabajo.
Semana laboral corta
Es el procedimiento mediante el cual los empleados pueden trabajar más horas diarias a cambio de tener un día libre a la semana, es decir trabajar las 40 horas semanales en cuatro días en lugar de cinco.
Jornada laboral reducida
Los empleados pueden trabajar menos horas al día o a la semana a cambio de la reducción proporcional del salario respecto al tiempo no trabajado.
Flexibilidad en el cómputo de horas anuales
Consiste en el control de las horas trabajadas al año en lugar de las horas diarias.
Excedencias
Posibilidad de acogerse a excedencias por:
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Permisos por maternidad más amplios que los concedidos por la legislación.
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Idem con permisos de paternidad.
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Excedencia para el cuidado de hijos pequeños.
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Permisos de lactancia por periodos superiores a los legislados.
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Excedencia para cuidar a padres o hijos enfermos o discapacitados.
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Periodos sabáticos sin remuneración.
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Periodos sabáticos con ayudas.
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Vacaciones sin remuneración.
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Tiempo libre para asuntos personales o tiempo de familia.
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Emergencias familiares.
Flexibilidad en la forma de trabajar
· Lugares satélites de trabajo. Consiste en trabajar en lugares cerca de su casa para evitar los desplazamientos y atascos.
· Teletrabajo con equipamiento en el domicilio.
· Videoconferencias donde los empleados, a través de ellas, pueden trabajar evitando los desplazamientos.
· Internet financiada por la empresa.
· Rotación de puestos de trabajo.
Beneficios sociales
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Prestaciones relacionadas con el puesto de trabajo. Se consideran importantes desde el punto de vista de motivación de los trabajadores, como por ejemplo: instalación de zonas de descanso, máquinas de refresco, máquinas de café, implantación de horarios flexibles, promoción del teletrabajo.
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Prestaciones relacionadas indirectamente con el puesto de trabajo. Pueden ser interesantes, servicios como: guarderías, comedor, transporte a la empresa, incentivos por natalidad, instalaciones deportivas.
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Prestaciones no relacionadas con el puesto de trabajo, por ejemplo becas de estudio para hijos de trabajadores, celebraciones de empresa, posibilidad de ser accionista de la organización, planes de pensiones, premios, seguros de vida, seguros médicos, subvenciones para actividades deportivas, préstamos financieros, servicios propios a disposición de los empleados (en compañías aéreas, de alimentación, etc.)
Programas de luces apagadas
En las empresas debe existir flexibilidad de horarios y primar los resultados de las personas en lugar de la presencia. En algunas empieza a verse mal que los trabajadores se queden hasta muy tarde. Son los llamados programas de luces apagadas. Las empresas no valoran las horas invertidas, sólo los resultados y objetivos alcanzados.
Servicios
· Guarderías propias.
· Información sobre guarderías externas.
· Subvenciones para guarderías internas y externas.
· Servicios para el cuidado de ancianos fuera de la empresa.
· Información sobre centros para el cuidado de ancianos.
· Subvenciones para el cuidado de ancianos.
· Informaciones a los empleados sobre centros de día, guarderías, servicios para el cuidado de ancianos, etc.
¿No es para las compañías, más rentable, motivar a su personal con jornadas de no más de 8 horas, determinados días libres por mes (para asistir a un acto escolar de un hijo u otra actividad escolar con él, por ejemplo), días por enfermedad de un hijo, etc. al menos para las mujeres?
Sin ninguna duda. La empresa que quiera ser líder en su sector tiene que implicarse en la satisfacción del empleado mediante medidas de apoyo a la conciliación de su vida familiar y laboral. La no conciliación provoca en las organizaciones: insatisfacción laboral, enfermedades psíquicas, falta de actitud y compromiso de los trabajadores, bajas en la organización.
Las empresas deben darse cuenta de que si sus empleados pueden conciliar el trabajo con la familia, serán más eficientes en sus puestos de trabajo. Y los gestores de Recursos Humanos deben considerar que cada vez va a existir más demanda de políticas de conciliación de vida laboral y familiar por parte de los jóvenes.
¿Cuál sería la responsabilidad del Estado en todo esto?
Muchos Estados no han tomado conciencia de la importancia de la conciliación del trabajo con la vida familiar.
La familia es la columna vertebral de una sociedad equilibrada y los niños de hoy son el capital humano de la sociedad del mañana. De ahí que los gobiernos tienen la responsabilidad de promulgar leyes que garanticen el poder compaginar el trabajo con la vida familiar.
La responsabilidad de tener hijos y educarlos pertenece a la familia. Los gobiernos no pueden elaborar leyes que traten de remediar esto sustituyendo a la labor que debe realizar la familia.
Los gobiernos tienen la responsabilidad de emitir leyes protectoras que garanticen la conciliación trabajo-familia. Es necesario potenciar un nuevo marco social.
Trabajar en casa
Los gobiernos deben incentivar el trabajo de la persona que decida quedarse a trabajar en su domicilio. Resulta paradójico que el trabajo del hogar, que es el que más aporta a la formación y educación de los niños, no se reconozca. Siempre se habla de la protección a la mujer trabajadora, de propiciar que la mujer que quiera trabajar fuera de casa pueda conciliar el trabajo con la vida familiar y esto está muy bien, no cabe duda, pero es injusto que cuando se habla de conciliación no se mencione al ama de casa. A la mujer trabajadora (asalariada) se le incentiva en los programas de conciliación mientras que al ama de casa (no asalariada) se le olvida. ¿Es que acaso el ama de casa o el varón no son libres para decidir si quieren trabajar en casa o fuera de ella?
Incentivo a las familias numerosas
¿Por qué no se incentiva a las familias numerosas en determinados países? Hay países en que no se protege a las familias numerosas y mucho menos en consonancia con la aportación de capital humano que realizan las familias con muchos hijos.
Si no se protege a la familia numerosa se da la paradoja que esta, además de soportar un gasto muy grande para la manutención de los hijos, en muchas ocasiones la mujer tiene que dejar de trabajar para atender el hogar, con lo que en el futuro el matrimonio tendrá una única pensión de jubilación mientras que el matrimonio con pocos hijos tiene un gasto mucho menor y al trabajar ambos tendrán dos pensiones de jubilación. Esto supone una discriminación hacia las familias que tienen más hijos. Comparando a una familia sin hijos con otra con varios hijos se tiene lo siguiente: en la primera trabajan ambos, tienen renta elevada por el resultado de la suma de los dos salarios, pueden acumular dinero para cuando se jubilen y luego obtienen dos pensiones. Si uno fallece el otro percibe la pensión de viudedad. Estas pensiones las financian los hijos de la segunda familia. El no incentivar a las familias numerosas es una gran injusticia.
Fomentar el aumento de la tasa de natalidad
La drástica disminución de la tasa de natalidad es un gran problema al que los Estados, no han prestado la atención debida. En el año 2004, en Europa aproximadamente un 30% de matrimonios no tiene hijos, un 25% tiene uno solo y un 18% tiene dos. ¿Qué capital humano se está formando para el futuro?
Pero ¿Por qué sucede esto? Porque no es que la población no quiera tener hijos; de hecho, cuando se hacen las encuestas del Eurobarómetro y se les pregunta a los europeos qué es lo más importante en su vida, señalan de manera abrumadora que la familia, y cuando se les pregunta cuántos hijos desearían haber tenido, todos declaran que les hubiera gustado tener al menos un hijo más.
La educación de los hijos es responsabilidad plena de los padres
Las guarderías u otros centros, sean públicos o privados, no les pueden sustituir en este cometido y además está demostrado que la utilización de estos centros no resuelve el problema de compaginar el trabajo con la vida familiar.
Existen corrientes de opinión que salen al paso de estas críticas justificando la falta de tiempo para los hijos, diciendo que es preferible calidad que cantidad; es decir que lo importante, si se está poco tiempo con los hijos debido al trabajo, es darles calidad en ese pequeño espacio de tiempo. Opinan que es preferible calidad a cantidad. Esto es erróneo ya que se precisa cantidad y calidad; la poca dedicación aunque sea de gran calidad puede ser escasa y por tanto no suficiente.
Una sociedad económicamente globalizada donde continuamente se pregona que el éxito de la gestión se basa en la atención y satisfacción del cliente, la calidad hacia el mismo, debería darse cuenta que este concepto cobra todavía más importancia si se trata de la atención y calidad hacia los hijos.
Apoyos sociales desde el Estado
Socialmente tampoco existen los apoyos necesarios por parte del Estado en muchos países. Es el caso de determinados colegios públicos donde no hay comedores escolares ni tampoco guarderías y hay muchos Estados donde la familia sigue soportando a la persona que está enferma y que no puede trabajar.
También desde la Administración se deben potenciar leyes de flexibilidad de horarios, permisos de maternidad, prestaciones por maternidad a madres o padres, prestaciones de ayuda a mujeres trabajadoras, deducciones fiscales por maternidad para madres trabajadoras con hijos menores, etc.
¿Hasta dónde los trabajadores mismos favorecen esa situación?
La responsabilidad de la conciliación del trabajo con la vida familiar es responsabilidad no solo de los gobiernos y de las empresas sino también de la sociedad.
El mayor peso de los cuidados a niños y ancianos lo siguen soportando las mujeres y eso no es justo ya que se precisa mayor implicación del hombre en las tareas comunes. Los varones deben darse cuenta que el cambio social ha cambiado las reglas del juego. La mujer incorporada al mundo del trabajo no puede cargar exclusivamente como lo hacía antaño con las tareas del hogar y cuidar a los niños y ancianos. El varón debe compartir con la mujer esas tareas y ambos hombre y mujer deben tener el tiempo necesario para compartir la educación de sus hijos.
Pero en una familia hacen falta más parámetros que el solo hecho de compartir tareas. La tarea de una familia es mucho más profunda y compleja. Cuando se forma una familia, tanto el hombre como la mujer deben ser conscientes de la responsabilidad que adquieren, tanto en el respeto mutuo como en la educación y cuidado de los hijos.
La unión de una pareja en matrimonio reporta tanto al hombre como a la mujer uno de los dones más preciados de la vida: los hijos. Pero tener hijos supone adquirir una responsabilidad de por vida que exige sacrificarse desde el primer momento por ellos. Por ello de nada valdrá que el Estado dicte leyes eficaces para resolver el problema y que las empresas cumplan con su cometido si falla la clave fundamental de la familia, la pareja.
En una sociedad moderna, en un entorno de economía global donde la competitividad empresarial es cada vez mayor, seguirán existiendo problemas para compatibilizar trabajo y familia, problemas que los componentes de la familia tendrán que resolver cuando les toque y esto significa que si damos por hecho que la educación y cuidado de los hijos debe figurar como estandarte del matrimonio, alguien, a veces el varón, otras la mujer, en otras ocasiones quizás ambos, tienen que renunciar a determinadas cosas, se trate de pérdida de libertad, renuncia a puestos de trabajo relevantes o disminución de ingresos por el trabajo.