ESOS PROBLEMAS DE APRENDIZAJE QUE EN REALIDAD NO LO SON
En general, a los recién nacidos no se les realiza un examen especializado para detectar problemas auditivos. Hay muchos niños que nacen con una afección auditiva leve, que se detecta con el ingreso del niño a la escuela primaria (donde no puede ingresar sin previos controles auditivos, visuales, odontológicos, etc.). Algunos pequeños hipoacúsicos leves, tienen problemas de aprendizaje que son atribuidos a la “distracción” o a la “poca inteligencia”, cuando simplemente no entienden porque no oyen correctamente y sus respuestas son inmaduras pues se pierden parte del mensaje oral.
En las sorderas graves (si bien son más fáciles de detectar) el problema se agudiza. Primero, porque la rehabilitación para la oralización lleva largos años, es lenta, minuciosa y exigente. En segundo lugar, porque no se ha preparado a la sociedad para recibir e integrar a estas personas en su seno de una manera más eficiente y natural. La discriminación del sordo por parte de la sociedad es mucho más sutil que en otras épocas pero igualmente cruel. Este tipo de conducta se debe a que solamente valoramos al que está hecho a nuestra imagen y semejanza; despreciamos al que es diferente.
¿Un alumno con una hipoacusia leve puede llegar a tener problemas de aprendizaje sin que el docente o los padres puedan detectarlo?
Es bastante frecuente que eso ocurra. En una hipoacusia leve hay cierta pérdida de los sonidos especialmente en las consonantes ya que las vocales son más visualizadas.
Por ejemplo, si se les dice “banana” pueden entender “ananá”. Son niños que en general tienen muchas faltas de ortografía o según el lenguaje del maestro “son muy distraídos” o “están siempre en la luna”. Si no se detecta esta deficiencia el niño siempre tendrá problemas: no entiende simplemente porque no oye bien.
¿Cómo puede detectar un docente una hipoacusia leve? Hay muchos caminos. Por ejemplo, habrá que preguntarse por esta posibilidad ante un niño distraído, cuando parece que no entiende nada, cuando necesita que le repitan, cuando le preguntan “¿cómo te llamás” y contesta “seis años”.
En realidad lo que habría que hacer es un chequeo médico completo para detectar precozmente la sordera, porque un padre, un docente e incluso un pediatra pueden reconocer casos graves, pero los más leves sólo pueden ser diagnosticados por un especialista.
Si el niño todavía no ha ingresado al jardín de infantes ¿cómo pueden los padres detectar una sordera leve?
En general el niño pone el televisor muy fuerte, se exaspera fácilmente y a veces parece escuchar y otras no. Grita mucho, su lenguaje se presenta con omisiones, disociaciones, dislalias, confusiones, la estructura de la oración es deficitaria y no siempre responde a su nombre.
A veces es muy difícil detectar una sordera leve porque el niño aprende a realizar una lectura labial espontánea y esto le permite entender algunas palabras, mientras las otras las completa según el sentido de la frase.
Por otra parte, como la voz y la conducta son semejantes a las de un niño oyente, son caratulados de “distraídos”. Los padres, en general, niegan el problema y es tan escasa la información sobre el tema que incluso los pediatras pueden confundir esta sintomatología con problemas emocionales, demorando por años la derivación a tratamientos adecuados.