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Salud

La impotencia sexual

Según ideas del médico alemán Viktor Von Weizsäcker

 

El médico alemán Viktor von Weizsäcker comenta el caso de algunos enfermos que sufren de impotencia sexual. Dialogando con los colegas, les aconseja que traten de averiguar todo lo posible acerca de la vida sexual de sus pacientes, dado que: "La sexualidad en el ser humano nunca es algo que se da por sentado … pertenece a los misterios que se ubican entre la conciencia y el inconciente".

 

Destaca la importancia de saber distinguir y comprender la impotencia puramente funcional, dado que ésta es la más frecuente en la práctica clínica cotidiana. Además de ser causa de un matrimonio sin hijos y motivo jurídico para un divorcio, casi siempre se transforma en un enorme sufrimiento anímico, que en algunos casos lleva al paciente al borde de la desesperación y del suicidio. Resulta muy significativo, agrega, que las víctimas de este trastorno tengan, sin excepción, una imagen equivocada de su esencia.

 

Continúa relatando que, cuando un joven lo visita en el consultorio,  porque sus primeros intentos en este ámbito han fracasado, le pide que le cuente los pormenores de la situación. Suele surgir, entonces, que ha buscado el comercio sexual algo así como por sí mismo. "No era el amor, sino sólo eso. Quiso demostrarse a sí mismo que ahora era un hombre, puesto que  sin eso no sería un verdadero hombre, no como todos los demás. Quizá se había relacionado con una mujer pagándole, o ésta le había resultado poco atractiva por alguna otra cuestión. En otros casos las  circunstancias fueron poco propicias: se debía guardar todo en secreto, se debía mentir, o se temían las consecuencias lógicas del caso: el embarazo, el contagio o la venganza de un tercero".

 

Weizsäcker piensa que siempre se deberá decir al paciente, que tendría que agradecer a su "mejor yo" dado que, aliado con la misma Naturaleza, se negó a cumplir con una empresa que tenía bases tan poco sólidas y saludables. Aquel "mejor yo" había sido simplemente avasallado, se permitió poner una barrera, y dijo "no". En realidad este no solo es provisorio, ya que significa verdaderamente un si, pero no así.

 

Según su experiencia, estos jóvenes, en la medida que han comprendido esto, no vuelven a consultar. Tomaron conciencia de que el acto sexual no es la causa, sino la consecuencia de una auténtica relación de amor masculina. Su tal llamada impotencia era sólo una autoprotección para su personalidad aún inconciente, contra un rebajamiento de su vida amorosa que no hubiera sido totalmente digna.

 

Más complicados son los casos en los cuales los trastornos en la potencia se desarrollan, ya sea hacia un problema permanente, o surgen en o a lo largo del matrimonio. Aquí no sólo están en juego valores psíquicos, por así decir, sino también valores sociales, de autoridad, jurídicos, etc. El estado de las cosas amenaza por hacerse público. Los términos 'soltero', 'matrimonio sin hijos', 'mujer decepcionada', califican esta situación con mucha claridad. Weizsäcker pregunta: ¿Cómo queda situado en este caso un hombre frente a la sociedad?

 

Ningún paciente es igual al otro, y la cantidad de fenómenos observables es abrumadora.  Además, se deberá decir desde un principio, que este es el más íntimo de todos los procesos interpersonales en el ser humano y también el más individual. Es, por lo tanto, nada agradable decir algo con validez general acerca del mismo. Hecha esta salvedad: "Diremos que el problema de la potencia es el problema de la elección del cónyuge. Impotente es aquel que no tiene cónyuge, o quien no encuentra a la esposa en su mujer."

 

El autor ejemplifica esta aseveración diciendo que se comprende fácilmente que cuando un viudo contrae un segundo matrimonio, en el cual no puede olvidar y no puede reemplazar a su primer mujer,  su "deber " matrimonial no le resulte realizable. También es comprensible el caso, en el cual el amante o el marido ha encontrado otra mujer que ahora le significa todo. En la lucha de ambas ligazones, una de las dos deberá resultar la más débil, y la consecuencia será entonces también el fracaso fisiológico. Las cosas no son muy distintas cuando la disposición homosexual compite con la natural. En estos casos la psicoterapia demuestra que nunca se habían solucionado conflictos infantiles y entonces determinan la forma de la experiencia adulta que ha permanecido inmadura. "La persona busca, entonces, en su partenaire una diosa, en lugar de una esposa, y ella encuentra en él una criatura, en lugar de un señor". Continúa diciendo el autor que, "mientras avanzan los malos entendidos, ambas partes comienzan a asumir nuevos roles, con lo cual  la situación empeora: el hombre se vuelve sometido y la mujer se viriliza, o bien el hombre se vuelve empecinado y frío y la mujer desvergonzada y seductora - estas y otras variantes surgen en el intento desesperado de establecer, a pesar de todo,  la relación natural de los sexos".

 

Weizsäcker sostiene que este tema es más difícil de lo que uno se imagina. "No nos olvidemos que en la sexualidad no se trata de explicar algo a través de una teoría, sino que se trata de un secreto de la vida misma".

 

En su experiencia una frigidez, por ej., nunca se ha podido "eliminar" a través de la concientización de las resistencias narcisistas que le subyacen. Esto es así porque el orgasmo y la reproducción son "realización de lo imposible", es decir, no se los puede dominar, ni subordinar al intelecto.

 

La conciencia intelectual del transcurso fisiológico es algo que inhibe e impide. Los médicos y los legos saben que el fenómeno de la impotencia sexual aparece cuando una persona no puede apartarse de todas aquellas representaciones y procesos de pensamiento que se adjuntan a imágenes externas y fisiológicas. Es por eso que el impotente no se puede, como se suele decir, entregar. No puede "dejar que ocurra" desde su inconciente. Es decir, no puede volverse inconciente respecto de estos contenidos de la conciencia. Resulta convincente pensar que la plenitud sexual es un equivalente a la pérdida de la conciencia. Sin embargo, agrega Weizsäcker, debemos tener en claro que desde el punto de vista de las sensaciones, es precisamente el máximo acrecentamiento de la conciencia, que nosotros podemos llegar a conocer. Esta contradicción nos indica nuevamente la presencia de la antilógica: "algo imposible es realizado".

 

Lic. Dorrit Busch

Psicoanalista


 


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