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¿Qué es la perfección.? Un deseo. Un proyecto de vida. Una ilusión. Una fantasía. Una posibilidad.
Queremos ser perfectos y en el afán de serlo truncamos la espontaneidad, el desorden ordenado de la naturaleza y hasta nuestras relaciones.
La palabra tiene su origen en hacer y de ella también derivan perfidia, perfilar, perfumar entre otras.
Desmembré en sus dos partes y el sufijo per indica un aumento en la significación de la palabra que antecede.
Es decir que busco la perfección haciendo intensamente algo, haciéndolo cada vez mejor, sin defectos, hasta que la ausencia de los mismos me haga ver como perfecto lo que estoy haciendo o lo que soy.
Sigo buscando en mi diccionario y perfeccionismo aparece como la tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado.
Entonces reflexiono, sobre si trabajo en mí buscando ser perfecto o me doy a otros para que actúen su perfeccionismo en mi.
Si tal vez mis hijos son objetos de mi perfeccionismo, y los trato como mis obras inacabadas, aunque ya no dependa de mi su perfección como seres humanos.
Es posible objetos perfectos, pero... ¿son posibles personas perfectas?
Si las personas no son motivo de perfección, ¿cómo puede resultar de ellas objetos perfectos? ¿En qué escuela se aprende la perfección? ¿En que lugar del mundo habita? Suelo pensar en la perfección como característica de la muerte cuando ya nada mas puede hacerse, agregarse, no hay mas nada que perfeccionar. Se supone que en la muerte dios culmina su obra.
Obra terminada de Dios, obra perfecta. Es posible que Dios recree una y otra vez al hombre, no a la naturaleza que ya es perfecta y equilibrada . Prueba una y otra vez en cada generación , en cada naciente, retoca, pule, se da otra oportunidad.
A su obra agregamos nuestras propias necesidades perfeccionistas, para ello no deberíamos morir. La muerte nos quita la posibilidad de seguir perfeccionando nuestra obra inacabada.
Las modas van llevando a las personas de un patrón de perfección a otro y vemos ridículas a las que fuimos, con cabellos y ropas que en aquel momento , creíamos, nos hacia ser perfectas.
¿La perfección tiene entonces edad?
Cuando nace un niño, al que vemos perfecto, cortamos su pelo, calzamos sus pequeños pies mucho antes de que puedan sostenerlo, apretamos su cuerpo con ropas que parecen ser perfectas para él.¿Pensamos si lo son? ¿O solo la perfección del maniquí en la vidriera nos orienta?
Rechazamos el rulo de su pelo y rechazamos también si es lacio, según la fecha de nacimiento y la moda de momento.
Ser perfecto.... cuando terminamos o creemos terminar de alcanzar la perfección pasaron de moda los labios finos y los pechos abundantes , entonces vuelta a empezar.
¿Cómo llamaríamos a esa etapa de reconstrucción de nuestra perfección perdida? ¿Reperfección?
Allí se acaba la ciencia,no figura esa palabra en mi enciclopédico, ha dejado de ser el también perfecto.
...Cuando me besas, cuando me estremezco con tu abrazo o me acaricias suavemente el pelo, cuando siento tu amor, tu aceptación, soy perfecta, me siento perfecta en mi natural imperfección. Cuando te parezco hermosa, a pesar de mis arrugas y despierto aún tu sentimiento, me siento hermosa, a pesar de mis carencias.
Cuando nos amamos como somos, nos sentimos perfectos y queda cubierta nuestra necesidad de ser.... Perfectamente amados. Pero ... el diccionario otra vez ... si el amor se termina ¿caemos repentinamente en el desvalor de la imperfección?...
...En la mañana se perfilan una a una las plantas, sus hojas, sus flores.
Mansamente se van secando las hojas de las achiras y dan lugar a otras nuevas, perfectas.
Todo sucede sin mi intervención, sin mi orden perfeccionista, sabiamente , en un espacio en que se muere para que otro viva.
En la pared, se apoya el jazmín celeste, desbordante de flores perfectas ,se acercan a la luz, cada vez mas altas, sostenidas por las ramas secas que van quedando debajo .No pueden vivir una sin la otra. Las ramas oscuras y angulosas, ya sin hojas ni flores, sostienen generosamente a las nuevas, les ofrecen la oportunidad de su breve existencia de flores sensibles. En la muerte de unas y el renacer de otras , en mi patio, ante mis ojos, esta la perfección.
Mi nieto comenzó la facultad y por razones de distancia pasa cuatro días a la semana con nosotros.
Le hemos acondicionado una biblioteca que tenemos en el cuarto trasero de la casa junto al que hay un baño pequeño, pero cómodo y prolijo.
Cambiamos de lugar un diván y tendí su cama con frazadas abrigadas y acolchado que tengo preparados para cuando mis nietos se quedan a dormir con nosotros.
Nunca imaginamos tener en casa a tan querido pensionista; a veces espío sus gestos buscando el cachete desaparecido de su cara ahora adolescente y angulosa.
Mi nieto es alto, algo desgarbado, silencioso y reservado.
Mi marido y yo estamos atentos a sus horarios de estudiar.
Atentos y ...mudos.
Cuchicheamos en nuestro cuarto cuando nos parece que es poco el tiempo de estudio y mucho el que pierde andando errabundo por la casa, pasando de una actividad a otra.
Silencioso.
Con sus padres y hermanos ha vivido por motivos de trabajo en varios lugares, pasando por paisajes diferentes, el campo, el mar, la montaña.
Pienso en como , esta variación importante en sus vidas, ha influido en su manera de ser.
También la diferencia de personalidad de sus padres , y a veces, sin quererlo voy catalogando sus actitudes: como su papá, como su mamá.
En el tamiz que mis prejuicios obligan a la realidad me obnubilo, me apuro, me equivoco, juzgo.
Aprendo lentamente y yo también soy una errabunda mental, de un pensamiento a otro.
Aprender, equivocarme, desaprender, aprender nuevamente.
Desde que mi nieto come en nuestra casa han reverdecido en mi algunas actitudes maternales, cocinar con amor, tratar de que no falte lo que le gusta: yogurt, galletitas, mates.
Constantemente me pongo en mi lugar, me digo:
-Pilar, sos la abuela, no la madre-.
O le explico a mi marido, preocupado como yo:
-No somos responsables de su educación-
Pero me miento.
Pienso en los cuidados que daba a mis hijos y en la preocupación, ya vieja , por su educación.
...Era todo tan distinto...
A medida que mis hijos se iban instalando en sus destinos, fui volcando el tiempo de sus cuidados en cuidar de mi marido...¡él se resistió rotundamente!.
-Dejá que me arregle solo con mis cosas, con mis trámites, viajo bien en colectivo, me siento libre.
Canalicé parte de mi necesidad de cuidar en los animalitos de la casa :la perra, el gato. Y también las plantas
Puse el resto de mi energía en los libros, la escritura, dar clases, la computadora.
Me interrogo sobre la necesidad de cuidar, de atender...¿de controlar?.
¿Hay una necesidad de controlar a las personas que amamos?.¿Es siempre así el amor? ¿ O es el nuestro, el de este momento de nuestras vidas que se vuelve posesivo y exigente?
En la casi madrugada me siento en la cocina a escribir, las plantas del patio son sombras en el amanecer que se acerca.
He llevado a mi nieto a la estación de tren, distante trece cuadras de mi casa y ya de regreso trato de escribir acerca de lo que siento.
Es tan difícil doblegar los borbotones de pensamientos a la justeza de las palabras. En especial las preguntas... siempre preguntas.
Un ruido en la puerta de la cocina , un rumor de patas suaves en el piso me dicen que mi gato regresó de su primera salida matinal.
Lo acaricio, su pelo está helado, acerco mi cara a la suya para darle calor y ronronea satisfecho. Lo esperan siempre su alimento y agua, a su disposición , como nuestro cariño.
Lo abrazo y se revuelve inquieto,, busca un lugar cómodo en la silla sobre mi bufanda y allí se ovilla a dormir.
-¿Dónde estuviste Michito con este frío? Tenes olor a humo.¿Donde estuviste?-.
Dormido, relajado por completo, me enseña que es imposible saber todo, mucho menos de un simple y común gato barcino.
Recuerdo la conversación con mi nieto, en el auto, camino a la estación:
-¿Te parezco muy sobreprotectora?¿Dirías que te agobio?
-No abuela, no te preocupes.
-El abuelo se queja de que lo sobreprotejo-
-Tal vez necesita sentirse libre-
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